Con la desbandada que a partir de este martes se dio en el gabinete estatal y las representaciones federales, así como con las licencias solicitadas por aquellos que tenían encomiendas legislativas, queda nuevamente comprobado que las personas con pudor no tiene cabida en la política porque eso les impediría brincar de un puesto a otro o lo que es peor de un equipo a otro.
Porque antes de entrarle a esto hay que tener presente aquella máxima caciquil: Quien pierde la vergüenza no sabe lo que gana, eso es precisamente lo que a menos de un mes están haciendo quienes claramente escucharon de sus jefes: federal y estatal que les pidieron mantenerse atentos en su compromiso de servir a la sociedad, a quienes les pagan y a quienes esperan que hasta el último momento estén para atenderlos.
Es fácil echar por la borda los asuntos que están pendientes para ir en pos no de servir durante más años, sino de servirse durante más años, porque si en verdad es indispensable su presencia al lado de quienes andan en pos de algún puesto de elección popular, da lo mismo integrarse ahora que cuando ya todo esté ganado y definido, porque eso de personificar el inmovilismo en el servicio público no da confianza a quien se deben: la ciudadanía.
Desde luego que es válido tener aspiraciones y buscar mejoras económicas y superación personal, pero en algunos casos se trata de mera glotonería protagónica e institucional porque no se puede pensar que aportarán cosas nuevas que den lustre al Estado, es más bien la necedad o resistencia a soltarse del presupuesto como si en eso pusiera en juego el patrimonio o la economía familiar.
Cuidar las señales que se envían a quienes estamos en edad de votar, algunos desde hace muchos julios, debe ser también parte de la nueva cultura que distinga a los representantes populares del nivel que sea porque hasta ahora las decisiones que se han tomado no son nada distintas a las que comenzaron a aplicar hace más de 80 años. No más.
APUNTE.- El problema que se ha generado particularmente en la Secundaria Técnica Uno de esta Ciudad con las inscripciones definitivas, es un llamado a aplicar criterios distintos a este tipo de planteles que han acaparado desde hace un tiempo la demanda para el nuevo ingreso.
Desde luego que las nuevas políticas en cuestión de matrícula y planeación están enfocadas a prever y resolver las necesidades en recursos humanos y materiales, pero también urge hacer ajustes que permitan tener filtros que no den lugar a dudas ni mucho menos causen confrontaciones entre padres como ya estuvo a punto de ocurrir.
Tal vez volver, insisto en algunos casos especiales, a la aplicación de exámenes de selección que dejen un poco más tranquilos a los solicitantes pudiera evitar no sólo broncas sino que continúen los campamentos, que suelen ser el caldo de cultivo de animadversiones internas en los planteles escolares.
PENDIENTES.- De pronto han aparecido ciertos tuiteros bipolares que antes creyendo saberlo todo atacaron sin piedad a algunas dependencias y responsables, a los que ahora sin recato alguno defienden. Sin quiere un consejo bloquéelos o no se ganche, compréndalos así es su mundo de gris.
Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / [email protected]





