Ciudad de México.- Luego de dos largas semanas de espera, finalmente esta tarde, cuando el reloj marque las 5:30 de la tarde tiempo del centro de la República Mexicana, iniciará el llamado Super Bowl de Oro, el juego número 50 por el título de la NFL, lleno de contrastes, de desbalances en casi todos los terrenos. Por una parte, la mejor defensiva de la Liga, la feroz manada comandada por Von Miller y DeMarcus Ware, que tratará con los Broncos de Denver, detener a la nueva joya de la Liga, Cam Newton y su circo ofensivo, mientras que de otro lado aparece el ídolo sentimental, Peyton Manning listo para decir adiós, cuando ya no hay nada más que agregar a su brillantísima carrera.
La eterna dualidad de la NFL, las mejores ofensivas de la liga que son las que venden boletos con su circo aéreo y espectacularidad, y las mejores defensivas, las que ganan campeonatos, como ha quedado patente a lo largo de estos 50 años que cierran un ciclo extraordinario para, la que es sin duda, la liga mas organizada y valiosa del mundo.
CAMBIO RADICAL.
Los Broncos de Denver, que tuvieron que dar una vuelta completa a la historia para pasar de ser el equipo que impuso récord de pases de anotación en la NFL hace dos años con Peyton Manning, pero que fueron brutalmente apabullados 43-8 bajo el frío de Nueva York por los Halcones Marinos de Seattle, regresan buscando venganza. Y gloria. Y han pasado de ser el equipo espectacular a una tremebunda escuadra de “head-hunters”, que se convirtió gracias a la valioso incorporación de jugadores como los esquineros Aqib Talib y Bradley Roby, el safety T.J. Ward, el veterano All Pro, DeMarcus Ware y el linebacker Von Miller, el líder golpeador de la NFL, en la mejor defensa de la temporada, que fueron primeros en defensiva total, defensa contra el pase y atrapadas, liderados por su nuevo coordinador defensivo Wade Phillips.
Pero las Panteras de Carolina, que han sido eclipsadas por la brillantez de su máxima estrella, el polifacético Cam Newton, primera selección global del Draft del 2011, cuya habilidad combinada con un físico envidiable, lo ha convertido en ícono de la nueva generación de la liga. Newton tiene un brazo prodigioso, y una corpulencia titánica, pero sobretodo, la habilidad de devorar yardas por tierra, que lo convierten en una arma letal de doble filo. Cuando sus receptores no están habilitados, se convierte en el factor sorpresa. Ese factor que hizo añicos a los Cardenales de Arizona hace dos semanas en el juego de Campeonato de la Conferencia Nacional.
OTROS FACTORES
El lado sentimental y motivacional que ya provocó victorias épicas en el pasado, como cuando los Acereros derrotaron a los favoritos, entonces, Halcones Marinos de Seattle, ganando todos sus juegos como visitante, incluso el Super Bowl por la motivación de la despedida de Jerome Bettis, puede ser la diferencia. Peyton Manning laureado hasta la idolatría está a un paso de decir adiós, llevándose consigo los récords más importantes a los que un quarterback puede aspirar, el de más pases de anotación en la historia de la NFL más de 530; más yardas en una sola temporada 5,477 y el de más yardas por pase, arriba de las 72 mil que poseía BrettFavre. Manning se va, es una historia que se ha contado desde el principio de la temporada, y pocos, muy pocos, creyeron que sería capaz de regresar a un Superbowl como lo ha hecho.
Más aún, podría igualar, si su enorme capacidad estratégica con la que suple a lo que alguna ve fue su prodigioso brazo, se lo permite, a su mentor, a John Elway que fue quien creyó en él en grado extremo para traerlo a Denver cuando parecía acabada su carrera después de la campaña del 2011 cuando ya no pudo regresar y fue operado siete veces del cuello. Elway, como hoy Manning, enfrentaba la parte final de su carrera cuando ganó dos Súper Tazones a los 41 años el último, 2 más que Peyton. Fue tal la confianza del bronco mayor, que decidió prescindir de una de las más importantes revelaciones de la NFL en los últimos tiempos, Tim Teabow, quien tuvo que dejar el equipo para hacer espacio al gran veterano que venía de haber sido dejado en libertad por los Potros de Indianápolis.





