Ciudad de México.- El Papa Francisco pidió ayer a los obispos y arzobispos de nuestro país no dejarse corromper por el materialismo, las ilusiones seductoras ni los acuerdos debajo de la mesa, y les instó además a no entregarse a los faraones actuales ni tenerle miedo a la transparencia porque —dijo— la iglesia no necesita de la obscuridad para trabajar.
Francisco se dio tiempo para improvisar y pedir con énfasis, en franco tono de regaño: “Si tienen que pelearse peléense, si tienen que decirse cosas, díganselas; pero como hombres, en la cara. Y como hombres de Dios que después van a rezar juntos, a discernir juntos, y si se pasaron de la raya a pedirse perdón; pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”.
Comunión y unidad entre ustedes, demandó.
Finalizó esta parte de su alocución ante la jerarquía católica mexicana diciendo que la comunión es la forma vital de la Iglesia y la unidad de sus pastores da prueba de su veracidad.
México y su vasta y multiforme Iglesia tienen necesidad de obispos servidores y custodios de la unidad. No se necesitan príncipes, sino una comunidad de testigos del señor, argumentó.
El Sumo Pontífice sostuvo un encuentro con la jerarquía católica en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
Jorge Bergoglio ingresó a la catedral por la Puerta del Perdón —que sólo se abre en ocasiones especiales— acompañado por el arzobispo Primado de México, cardenal Norberto Rivera. Ambos se retiraron luego del solideo —gesto que significa humidad ante la presencia de Dios—, y el Papa se dio tiempo para orar durante unos siete minutos.
En su mensaje, que duró 50 minutos, pidió a los 160 prelados que “sean obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso, no le tengan miedo a la transparencia, porque la iglesia no necesita de la obscuridad para trabajar”.
Vigilen –les demandó además- “que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad”, y expresó:
“No pongan su confianza en los carros y caballos de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la columna de fuego que rompe dividiendo en dos la marejada, sin hacer grande el rumor”.
El Papa también les pidió a los obispos que “no pierdan el tiempo en las habladurías, e intrigas, o en los infecundos clubs de intereses o consorterías. Y que no se dejen arrastrar por los rumores o las maledicencias”
NARCO Y MISIÓN PASTORAL.
Retomó el tema del narcotráfico al que había aludido en su intervención ante el presidente Peña Nieto, unos minutos antes, en Palacio Nacional. Rogó a los obispos no minusvalorar el desafío ético y anticívico que este fenómeno criminal representa para la sociedad, incluida la Iglesia, y dijo que el clero no debe condenar de manera genérica, sino seguir casos puntuales y meterse en los problemas de la gente.
“La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas”, aseguró.
LOS INDíGENAS. El Papa pidió una mirada de singular delicadeza para los pueblos indígenas, para ellos y sus fascinantes “y no pocas veces masacradas culturas”.
Hizo notar que México tiene necesidad de sus raíces amerindias, para no quedarse en un enigma irresuelto.
Los indígenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia, para elevar aquella identidad que les convierte, dijo, en una nación única.
Luego el Papa expresó: “Sean capaces de recordar la medida alta que México puede alcanzar si aprende a pertenecerse a sí mismo antes que a otro, y ayudar a encontrar soluciones compartidas y sostenibles para sus miserias, de motivar a la entera nación a no contentarse con menos de cuanto se espera del modo mexicano de habitar el mundo”.
Más adelante, para atender las actuales demandas, Bergoglio rogó a los obispos no caer en la paralización de dar viejas respuestas a nuevas demandas. “Vuestro pasado es un pozo de riquezas donde escarbar, que puede inspirar el presente e iluminar el futuro ¡ay de ustedes si se duermen en sus laureles!”.





