Ciudad de México.- En julio de 2015, Donald Trump, precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, fue a Laredo, en la frontera entre Texas y Tamaulipas, a decir que él piensa levantar un “gran muro” entre EU y México si se convierte en el nuevo presidente estadunidense.
Ayer, Bill Clinton, expresidente demócrata entre 1993 y 2001, y esposo de la precandidata del mismo partido Hillary Clinton, fue también a Laredo a explicar que su mujer se opone a semejante medida.
“Hay gente que quiere construir muros. Hillary quiere construir sendas de oportunidades y empoderamiento, puentes para las personas que serán nuestros compañeros y no nuestros enemigos”, explicó Bill Clinton.
Clinton fue a Laredo sin su esposa, a un acto para recaudar fondos para la campaña de Hillary, en un acto en casa del congresista Henry Cuéllar. Luego, el expresidente dio un mítin en la universidad Texas A&M, ubicada en la ciudad fronteriza, donde la mayoría de sus 7 mil estudiantes son hispanos.
Ante una audiencia de mil 200 estudiantes, Clinton aseguró que su esposa, si se convierte en presidenta, se asegurará de llevar a las pequeñas ciudades, como Laredo, los mismos servicios que tienen las grandes urbes; por ejemplo, un acceso a internet de calidad.
Clinton remarcó, además, que el país necesita las propuestas económicas de la que fuera primera dama durante sus ocho años de mandato: “Sus planes económicos buscan crear empleo, subir los sueldos sin que nadie se quede atrás”, comentó.
La visita de Clinton se produce una semana antes de que Texas celebre su votación para las primeras demócratas. El próximo martes 1 de marzo los texanos deberán elegir entre Hillary y su oponente Bernie Sanders. Por ahora, es Clinton quien lidera las encuestas en el Partido Demócrata, con más de 10 puntos de ventaja, y además, cuenta con el apoyo de la mayoría de líderes hispanos del Estado sureño.





