Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La Procuraduría Federal del Consumidor en Tamaulipas dio a conocer la clausura de la tienda de autoservicio Soriana Tamatán ubicada en Calzada General Luis Caballero de esta ciudad capital.
Alejandro Martínez Castañón, Delegado Federal de PROFECO dio a conocer que a través de una denuncia anónima SORIANA Tamatán esta dando a conocer publicidad engañosa.
Anuncia productos que no existen; Se les puede aplicar multas que pueden llegar a los 4 millones de pesos
SORIANA anunciaba, a través de medios impresos, una serie de promociones para cada día de la semana presentando la tarjeta de beneficios que brinda la tienda a solicitud expresa del cliente.
El delegado de PROFECO Informó que además de los sellos de suspensión colocados, el establecimiento no puede vender los artículos bajo las condiciones de la publicidad engañosa que fue suspendida; y se le iniciará un procedimiento por infracciones a la Ley que derivará, por considerarse un caso particularmente grave, en una sanción administrativa que va desde los $141,929.70 y hasta los $3,974,031.62
En un comunicado que emitió la dependencia esta mañana, informó que la clausura se registró la tarde del martes.
Detalló que verificadores federales de la Procuraduría se trasladaron al establecimiento para realizar una visita de verificación y constatar los hechos narrados por el consumidor afectado, además de verificar el comportamiento comercial estipulado en la Ley Federal de Protección al Consumidor.
“Como resultado de la visita, el personal de PROFECO verificó que efectivamente el establecimiento anunciaba promociones a través de un cartel con productos específicos para cada día de la semana”.
La publicidad fue analizada y se detectó que el establecimiento, de acuerdo a la denuncia, incumplía con los requisitos toda vez que no anunciaba a cuántos productos se limitaba la promoción o si era “hasta agotar existencias”.
Martínez Castañón, quien se encuentra al frente de la dependencia federal, señaló que la ausencia de dicha leyenda da por sentado que el establecimiento se encuentra con el abasto suficiente para cubrir la necesidad de compra.
En este caso, la publicidad no contaba con dichas expresiones y el consumidor afectado, al intentar adquirir el producto, fue avisado de que el producto estaba definitivamente agotado.
Agregó que “ante los hechos nos encontramos en un tipo de publicidad que induce al engaño, el error y la confusión de una colectividad de consumidores y que afecta su economía”.







