El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil,Valdir Maranhao, decidió apoyar que se siga el proceso de destitución contra la presidenta, Dilma Rousseff, horas después de haber optado por lo contrario, informaron ayer medios locales.
Maranhao cambió de opinión después de que su formación, el Partido Progresista (PP), le amenazara con expulsarle, de acuerdo con el diario O Globo.
Por su parte, el PP informó que pedirá al presidente interino de la Cámara de Diputados que renuncie al cargo tras su “lamentable” decisión de intentar impedir el proceso contra la Presidenta.
Maranhao señaló en un escueto comunicado difundido el martes en la madrugada que “revocaba la decisión” tomada el lunes de anular la sesión del 17 de abril, en la que la cámara baja aprobó por arrolladora mayoría el
impeachment.
Reportes noticiosos insinúan que Maranhao fue sujeto de extrema presión por parte de miembros del Partido Progresista que desean que Rousseff sea sometida a un juicio político.
La carta es una mera formalidad, ya que el jefe del Senado, Renan Calheiros, ya había decidido que el procedimiento de destitución de Rousseff por maquillaje de las cuentas públicas seguirá el curso previsto en el pleno de la cámara alta para hoy.
Calheiros dijo que la medida tomada por Maranhao de anular la votación en la cámara baja era “una broma sobre la democracia” y aceptarla atrasaría el proceso e indicó que esa cámara seguiría adelante con el proceso.
Maranhao en su momento explicó que había anulado esa votación por una petición de la Abogacía General del Estado, que indicaba que existen “vicios que declaran nula de pleno derecho” esa sesión de la Cámara.
La decisión de Maranhao creó una gran incertidumbre sobre el futuro del proceso contra la presidenta Rousseff, que finalmente se aclaró con la determinación del Senado de concluir ayer con los trámites del impeachment.
Todo indica que el pleno de 81 senadores votará hoy por iniciar un juicio político contra Rousseff y apartarla del poder por hasta 180 días, mientras se tramita el proceso y se llega a una sentencia definitiva.
Esos giros abruptos son comunes en la política brasileña; el juicio político contra la mandataria ha estado colmado de cambios drásticos y dramáticos.
El cambio de posición de Maranhao despejó el camino para efectuar la votación del miércoles en el Senado sobre si aceptar el caso de juicio político contra Rousseff y enjuiciarla por presuntamente violar las normas fiscales en su manejo del presupuesto.
Si una mayoría simple de los 81 senadores del país decide que sí, Rousseff será suspendida de su cargo como Presidenta de Brasil y el vicepresidente Michel Temer tendría que asumir funciones hasta que dé inicio y culmine el juicio político.
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