La policía francesa se enfrentó este jueves a encapuchados durante una gran manifestación de protesta contra la reforma laboral en París, después de que algunos asistentes empezaran a romper vitrinas y dañaran vehículos a su paso, constató un periodista de la AFP.
Un centenar de manifestantes que estaban en cabeza del desfile se separaron de la comitiva y tomaron una calle transversal, donde derribaron contenedores de vidrio. Los encapuchados lanzaron las botellas contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos.
Los sindicatos convocaron esta nueva jornada de protestas, la octava desde el inicio del movimiento hace tres meses, contra el proyecto de ley laboral del gobierno socialista.
La parálisis creciente del país se produce a dos semanas de la inauguración de la Eurocopa de Futbol, el 10 de junio.
El primer ministro Manuel Valls, bajo presión, admitió el jueves la posibilidad de “cambios” o “mejoras” en el proyecto de ley y anunció que recibiría el sábado a representantes “del sector petrolero”, sin precisar de quiénes se trataba. El jefe de gobierno volvió a descartar sin embargo el retiro del polémico texto.
El miércoles, Valls había afirmado que la CGT, que lidera las protestas, “no dicta la ley en el país”. El jueves, volvió a fustigar la “irresponsabilidad” de esa central sindical.
El secretario general de la CGT, Philippe Martinez, llamó por su lado el miércoles a “una generalización de la huelga”.
Según el gobierno, la ley dará mayor flexibilidad a las empresas para luchar contra el desempleo. Sus detractores consideran en cambio que aumentará la precariedad laboral y critican en particular su artículo 2, que da primacía a los acuerdos de empresa sobre las negociaciones por ramas profesionales.
La contestación divide profundamente a la izquierda. El gobierno tuvo por ello que recurrir a un instrumento constitucional que le permite aprobar la ley sin recurrir a un voto en la Cámara de Diputados, antes de que sea tramitada en el Senado.
(Con información de La Jornada)






