Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Los priistas nunca se imaginaron esta escena y menos escuchar un mensaje como el que dio Baltazar Hinojosa.
“En esta elección no resulté ganador. El voto mayoritario de los tamaulipecos es claro”.
Era imposible estar sentado para escuchar el mensaje que sepultó al PRI en Tamaulipas.
Muchos de los que estaban aquí eran sus colaboradores de campaña, hombres, mujeres, jóvenes, todos atentos, no pestañeaban.
Del triunfalismo de medio cuerpo en la gubernatura, ahora estaban impávidos.
Cuando se saludaban entre ellos, se miraban y lamentaban con una gesticulación de su rostro que sellaba la agonía electoral.
Se despedían con un ¿Qué pasó? y eran respuestas directas: “Sin palabras”.
Baltazar cruzó hasta llegar al templete principal, y desde las primeras líneas de su mensaje, su discurso fue directo, como todo era aquí.
“Por mi parte y por parte de mi partido, la voluntad popular será respetada”.
Los priistas lanzaron ola aplausos para arropar a su candidato.
El primer candidato del PRI que pierde una elección para Gobernador, ya reflejaba el cansancio en su rostro.
Toño Martínez el coordinador de campaña de momentos desprendía una gran sonrisa y luego estaba serio.
Lo mismo que Jesús Collado, pero Miguel de la Rosa parecía el más afectado, cuando escucha retumbar ese histórico discurso.
“Los tamaulipecos decidieron este 5 de junio, en un amplio ejercicio democrático que tuvo resultado una amplia participación sin precedentes en nuestra historia electoral”.
“Las ciudadanas y ciudadanos de Tamaulipas acudieron a las urnas a depositar su voto, y hacer su elección por el gobierno que quieren para los próximos años”.
Bladimir Martínez parecía rechinar los dientes y endurecía la quijada. Felipe Garza, escondido, pero sonriente. Casi al fondo, a un lado de un afectado Tino Sáenz estaba Guillermo Martínez, con la mirada fija hacia esa ‘neblina’ de priista que estaba concentrada en el estacionamiento de la sede del CDE del PRI.
Aquí, donde por muchos años se cantaron las victorias de los últimos Gobernadores y Alcaldes, Diputados Locales y Federales, hoy el dolor ya había penetrado las venas.
El Presidente del PRI, Rafael González Benavides estaba serio, muy serio. Como él, muchos priistas en Tamaulipas nunca habían visto perder al PRI.
Su mirada parecía recorrer los años del poderoso ‘viejo PRI’, les había dolido la derrota.
Antes de que llegara Baltazar, González Benavides concentró a su equipo del Comité y bajaron juntos a recibir a Baltazar.
La espera tuvo un silencio sepulcral. Aida Zulema, Héctor Neftalí Villegas, Pepe Cuesta, todos guardaron silencio y miraban a la llegada de Balta.
“Ha sido un honor y un privilegio servir a Tamaulipas”.
Y anunció: “En los próximos días retomaré mi labor como legislador por Tamaulipas”.
En todo momento guardó el mismo tono de voz, no se quebró. “Siempre he sido un hombre leal a las instituciones y leal a mi gente, dijo.
“Este es mi lugar, aquí voy a permanecer y aquí voy a vivir en Tamaulipas”.
“Gracias por esta gran oportunidad, me siento muy orgulloso de haber sido su candidato, me siento muy orgulloso de ser priista y me voy a sentir más orgulloso de que todos unidos, casi medio millón de tamaulipecos que han creído en este proyecto no van a estar solos, vamos a estar siempre unidos porque nos asiste la razón, nos asiste la verdad y la verdad siempre tarde o temprano triunfa en el corazón de todos los tamaulipecos”.





