El rostro duro no sólo mostraba el dolor de haber perdido sino la molestia de no poder conseguir el objetivo.
Eso fue el domingo.
Ayer, era otra la expresión, una expresión de frustración, primero. Después fue de estar satisfecho aún y cuando no haya logrado, insisto, el objetivo.
Mucho se ha tratado de llegar a una conclusión de la dolorosa y estrepitosa derrota tricolor.
Desde luego que dos motivos muy fuertes fueron el hartazgo social y los malos gobiernos de los últimos años.
Pero la gota que derramó el vaso fue la soberbia tricolor con la que se condujeron en la campaña. Una campaña con un candidato sobrado y peor aún, con colaboradores que ya se sentían, no Secretarios de Estado, ¡se sentían Ministros!
Al mismo tiempo, salir a decir un minuto después de las seis de la tarde que ganaste cuando sabías que habías perdido por más de 15 puntos, caray, eso es exceso de soberbia.
La campaña fue muy pobre, se dedicaron a hacerle honores a las famosas magnolias y encabezar eventitos con sectores del tricolor, eventos muy cerrados y muy selectivos.
El candidato sólo dos veces en los 60 días de campaña se atrevió a bajarse a territorio y pedir el voto cara a cara a la ciudadanía en recorridos por colonias o ejidos.
Caminó poco. Eso sí, cantó y tocó la guitarra cuantas veces pudo, pero no fue suficiente.
No hubo una campaña mediática y de imagen que pegar entre los electores. Bueno, a medio camino cambiaron de frase o eslogan. Primero fue “Por el bien de Tamaulipas” y terminaron con “Por la paz de Tamaulipas”.
No hubo spots certeros. Ya hasta el final hicieron más versiones, pero hubo pocos.
El discurso fue muy débil. Es más, hasta las dos últimas semanas comenzó a decir cosas interesantes, pero al principio no salía de su arenga de que “campaña propositiva y de propuestas”.
En cambio el candidato del PAN tuvo una imagen y un sello; slogans pegajosos; discursos antigobierno que la gente hizo suyos. Actividades de agenda muy intensas y sobre todo, se bajó a la calle a pedir el voto.
En resumen, Cabeza de Vaca fue un excelente candidato y Baltazar no lo fue. Así de sencillo.
Estos son los diez puntos en los que falló la estrategia de campaña, según Punto por Punto.
1.- Soberbia de candidato y colaboradores.
2.- Eventos selectivos y muy internos.
3.- Falta de imagen y sello del candidato.
4.- Campaña muy floja y poco intensa.
5.- Discurso sin mensaje.
6.- Su desmarque llegó demasiado tarde.
7.- Campaña muy alejada del pueblo.
8.- Trabajaron poco en territorio.
9.- Una dirigencia gris, pusilánime y poco participativa.
10.- Un cierre poco espectacular.
Esos son los puntos que, consideramos, mermaron la campaña, aunado, insisto, a lo que ya comentábamos: el hartazgo, la urgencia de un cambio, los malos gobiernos y una muy buena campaña opositora.
Vienen cambios muy fuertes. El PRI tendrá dos años para reflexionar, pero un año para hacer cambios, tanto de personas como de actitud. Ya vieron que la soberbia no conduce a nada bueno.
PUNTO FINAL.- Los líderes aceptan la culpa, los perdedores se la pasan a otro. Rick Warren.
Twitter: @Mauri_Zapata





