Leyendo la Santa Biblia, libro de los libros para el cultivo de la sabiduría espiritual, llegué a una conclusión certera sobre la vida y sus malabares caóticos: Entre más le hagas la contra, más te va a llevar la chingada.
Hay que ver el ejemplo de Jonás, profeta elegido por Dios, a quien el Todopoderoso envía para predicar su palabra a la ciudad de Nínive. Jonás, ante la encomienda, hace lo que ningún otro profeta había hecho: Le dice que no, que a ver cómo le hace, que no quiere saber nada, que no va.
En consecuencia, al terco Jonás lo azota el sol del desierto, se le secan las matas del huerto, naufraga su barco, se lo traga una ballena y en una de esas hasta le dio chikungunya. ¡Total! Que cuando por fin decide seguir la corriente, todo sale a pedir de boca.
Análogo a esta historia es el caso de Arturo Soto, que continúa navegando contra el viento, sostenido sólo por una fanática terquedad de que él ganó la alcaldía victorense pese a que los resultados avalados por el órgano electoral establecen lo contrario.
La medianoche de este jueves declaró que tiene a su equipo jurídico trabajando en la impugnación del resultado, cuyo plazo vence este domingo. Soto Alemán sostiene que con una segunda revisión el resultado podría revertirse para recibir él la victoria.
Aquí la analogía: Cuando se trata de democracia, el elector es Dios y los candidatos sus profetas. Cuando el elector escoge, se respeta la decisión y se sigue adelante por el bien común. Entre más alarga Arturo Soto el pleito, más aparente se vuelve que desea la victoria por capricho y ascenso político, más que para el servicio de la comunidad victorense.
De esta manera, se establece lo siguiente: El electorado habló y hay de dos sopas. Una es obedecer y servir; la otra es que te trague una ballena. Y si bien hay situaciones en las que los resultados electorales pueden ser revertidos, también hay situaciones de impugnación que llevan a una cetácea contrademanda.
Primero vino la riña callejera, el bloqueo y la fuerza bruta. Ahora, la respuesta colegiada, donde en el terreno de la Ley, el PRI tiene ventaja de piso.
En otro tema, los resultados de la elección municipal revelan que la mayoría de los ayuntamientos tamaulipecos serán administrados por varones, con lo que se consolida una buena parte de la prerrogativa de equidad política de género.
Charlando con una experta en psicología y equidad de género, tocamos ese tema, y estuvimos de acuerdo en una cosa: La equidad es algo excelente y maravilloso cuando se trata de equidad. Cuando se trata de dar ventajas por cumplir una cuota establecida, algo va a salir muy mal y entre faldas y braguetas se van a pelear la culpa. Ha pasado antes.
Es excelente que Tamaulipas cuente con 16 alcaldesas, todas ellas bien preparadas para ejercer su cargo, lo celebro. Pero Dios guarde la hora en que, por cumplir con una norma cuantitativa, se otorguen escaños a personas que no están debidamente preparadas para ejercer el puesto que se les encomienda. Dos ejemplos rápidos: Carmen Salinas y Cuauhtémoc Blanco.
La formación de la equidad de género no se debe basar únicamente en los puestos que se abren para las mujeres, sino también en la preparación académica, ética y profesional, de manera que la mujer no sólo reciba el puesto porque la Ley así lo pide, sino porque además tiene el poder y la capacidad para hacerlo.
Y, en tiempos recientes, la mujer ha demostrado ser sumamente brillante en aspectos académicos de todas las ramas. Los espacios que la Ley exige que se abran deben ser para estas mujeres brillantes, porque se merecen ese espacio incluso antes de que la Ley así lo dictara.
Así, antes de utilizar la palabra “empoderar” (que por cierto me disgusta mucho ese término) hay que establecer que la mujer ya tiene el poder pero no gracias a una ley absurda que dictamina cuotas para complacer a la opinión pública, sino porque lo ha forjado con esfuerzo y trabajo. La ley de equidad no ayuda a las mujeres, sino todo lo contrario: Es la mujer la que ayuda a la ley.
Adendum: Un filósofo me dijo una vez que el hombre no puede comprender a la mujer porque somos dos especies completamente distintas e independientes. Conocí a ese filósofo desde nuestros años de primaria; crecimos prácticamente juntos, compartimos momentos de alegría, de ira, de tristeza. Estudiamos juntos, trabajamos juntos, reñimos juntos. Ese filósofo es mi mejor amigo. Este viernes cumple su primer cuarto de siglo con vida. Su nombre es Alejandro Alfaro y es mi venerable hermano en la guerra del existir. Felicidades, hermano.
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