Paola Longoria, campeona mundial del raquetbol y número uno del ranking del Ladies Professional Racquetball Tour, aspira a dirigir algún día la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para apoyar a un mayor número de deportistas.
Lo que un día empezó como un sueño lejano, hoy a 17 años de carrera es una realidad con la acumulación de diversos premios y reconocimientos, donde destacan la constancia, disciplina y la pasión, como la base de sus éxitos.
Paola Longoria López refirió que entre sus metas “me gustaría poder dirigir la Conade, para apoyar a los niños que no cuentan con algún tipo de ayuda, que inician desde la infancia y encauzarlos para que logren sus metas y nuestro país cuente con más atletas”.
Mencionó que otro de sus objetivos es poder crear un fideicomiso para atletas amateur, que en la mayoría de los casos carecen de recursos y orientación sobre cómo mejorar y sacarle provecho a lo que hacen, sin importar la disciplina.
La deportista se congratuló de que en la actualidad las escuelas desde nivel primaria destinan más recursos, tiempo y disposición a varias prácticas deportivas.
La número uno del raquetbol visitó esta ciudad fronteriza, donde impartió una plática motivacional, en la que narró sus inicios, fracasos y alegrías, que la colocan actualmente como lideresa en su rama deportiva.
Longoria señaló que gracias al apoyo incondicional de sus padres, entrenadores y su equipo de trabajo se convirtió en la jugadora número uno a nivel mundial.
Recordó que su hiperactividad, llevó a sus padres a inscribirla en varios deportes desde temprana de edad, ya que confiesa que fue y sigue siendo una mujer muy inquieta.
“Fui una niña hiperactiva y mis papás buscaban que invirtiera esa energía en el deporte, así que desde muy pequeña practiqué natación, gimnasia, futbol, tae kwon do, y a los seis años empecé a jugar tenis, posteriormente a los ocho me inscribieron en el raquetbol, deporte que al principio me daba algo de miedo pero que se convirtió en mi pasión”, explicó.






