Ciudad Victoria, Tamaulipas.- A pesar de las temperaturas que rebasan entre los 33 y 36 grados en este momento, el trabajo diario no se puede detener.
Albañiles, técnicos, pintores de brocha gorda, policías y militares, juglares de crucero en las avenidas y vendedores ambulantes, son algunos de los oficios que deben enfrentar la potente ola de calor para llevar a casa el sustento de sus familias.
Para reponer fuerzas, beben refresco de cola, cuyo alto contenido de glucosa es eficaz para prevenir un golpe de calor, confiesan los que ‘viven’ en la calle
Tan solo en Victoria, el pronóstico para esta semana pone al termómetro por encima de los 37 grados centígrados con un cielo despejado; en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, la marca de los 40 grados ya fue rebasada.
“Es una situación bien difícil porque el solazo que hace pues nos hace más pesado todo”, comenta Osvaldo Hernández, un albañil que lleva el pecho desnudo y usa su camiseta en conjunto con una cachucha para protegerse de los rayos del sol.
Para reponer fuerzas, beben refresco de cola, cuyo alto contenido de glucosa es eficaz para prevenir un golpe de calor. A menudo se salpican con agua, previo o posterior a preparar la mezcla de concreto que usarán para la obra que construyen, una casa habitación de dos pisos.
En general, Osvaldo recibe por su trabajo un salario por obra, que va desde 500 hasta los dos mil pesos, dependiendo de las dimensiones con las que trabaje.
Un malabarista que pone su acto en uno de los cruceros de Victoria, el 16 Michoacán, platica que es la necesidad de ganarse algunas monedas con la admiración que despierta en los automovilistas con sus acrobacias lo que le lleva a soportar el intenso calor que azota la Capital.
A diario, en un buen día, consigue juntar hasta más de 200 pesos en cambio suelto que después intercambia por billetes. Viste con ropa ligera, que le permite estar fresco y al mismo tiempo no impide sus movimientos al momento de efectuar sus malabares.
Para los payasos de crucero es más difícil, sin embargo. El payaso Pepín, que presenta su acto en diversas avenidas de la Ciudad, debe usar un traje completo de colores llamativos para caracterizar su acto, además del maquillaje facial y, en ocasiones, pelucas alocadas.
“Sí es bien gacho traer todo esto puesto con los calores, pero es parte del show, y pues de eso vivo, del show”, relata el juglar, abandonando la voz chillona de su personaje para la entrevista. Él carga con un termo de agua fría para mitigar el calor y refrescar su garganta.






