Ni la Secretaría de Educación Pública (SEP) ni el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tienen la facultad de cambiar el diseño de la evaluación del desempeño docente que deberá presentarse en 45 días; esto es tarea exclusiva del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), pues de otro modo se corre el riesgo de perder credibilidad y seriedad en las pruebas.
Sylvia Schmelkes del Valle, consejera presidente del INEE, exigió a ambas partes, es decir, a la secretaría y al sindicato, mantenerse al margen de estas facultades, porque permitir que participen en la determinación de esquemas y reactivos prácticamente es violar la ley del INEE, que constituye una parte de la Reforma Educativa.
Señaló que como órgano evaluador tiene la obligación de escuchar al SNTE y considerar las sugerencias de la dependencia a cargo de Aurelio Nuño, con diálogos que permitan mejorar el proceso que por primera vez se aplicó en México.
Pero de hacer comentarios y exponer preocupaciones de los profesores a que se haga una mesa tripartita para corregir los instrumentos de la evaluación hay mucha diferencia, porque eso sólo le compete al Instituto que ella preside, de modo que el sindicato magisterial no puede determinar qué tipo de preguntas deben aplicarse y, mucho menos, decidir en el esquema de calificaciones.
En entrevista, Schmelkes reiteró que entre las facultades de este órgano autónomo está el diseño de instrumentos de evaluación, así como definición de lineamientos, de modo que la organización gremial no puede intervenir en la elaboración, porque eso ocasionaría que la evaluación del desempeño pierda seriedad y la gente crea que es una simulación.
“Éste no es un asunto que se hace en una mesa donde nos sentamos tripartitamente el sindicato, la SEP y nosotros, sino que la autonomía del INEE exige que el instituto sea el órgano técnico en materia de evaluación que hace el análisis, aunque escuchando, porque estamos abiertos al diálogo”, enfatizó.
Recordó que a diferencia de la Alianza por la Calidad de la Educación, durante el sexenio de Felipe Calderón, con la Reforma Educativa el sindicato dejó de intervenir en cómo se lleva a cabo la evaluación y el tipo de exámenes.
“No es un modelo como el antiguo, donde había una decisión mixta bipartita o tripartita, no es ese el modelo”.
De permitir la participación del SNTE o de la SEP en el diseño de la evaluación, reiteró Schmelkes, se perdería la solidez técnica, porque hay estándares internacionales que “dan la garantía de que los instrumentos son creíbles, válidos y confiables”.
Y ante la necesidad de informar sobre el trabajo que el INEE hace sobre las correcciones, dijo que en los próximos días darán a conocer el resultado de cuatro análisis que hicieron de la aplicación de la evaluación de desempeño del año pasado, para que la sociedad sepa que se escucha a los maestros y se consideran sus inquietudes.






