“A la altura del eje vial con Berriozábal hay un chavo en la noche que medio padece de sus facultades, se te avienta al carro por un lado, en seguida te persigue una camioneta haciéndose pasar por ministerial y te amenazan, ya van a varios que les bajan de 30 a 50 mil pesos en ese mismo rato, aguas copien y peguen el mensaje pongámonos al tiro porque si no nos cuidamos entre nosotros las autoridades no lo harán”.
El anterior texto me llegó hace unos días a través de un grupo de WhatsApp.
Sé que ese rumor surgió hace más de dos años y nunca nadie tuvo la certeza de que fuera cierto.
-¿Quién te pasó ese dato? Le pregunté al amigo que lo hizo circular en ese grupo de chat.
-Me lo pasó un amigo de un grupo de “was” en el que estoy. Me contestó.
Yo le insistí.
-¿Y a él quién se lo pasó?
Me dijo que a también se lo habían pasado en otro grupo de WhatsApp.
Al final éste amigo mío se molestó conmigo por tanta pregunta.
-Mira a mí me lo pasaron y ya. Si quieres seguir el consejo, síguelo, si no allá tú. Yo se los paso por si sí o por si no.
Y es ahí en donde se deriva el problema de la desinformación y el mal uso de las redes sociales. Por eso crecen los rumores y entre más pasa se comparta más crece.
Pasó otro caso similar.
En otro grupo de WhatsApp en el que estoy alguien comparte una foto, se trata de un cuerpo sin vida, boca abajo.
-Dicen que es fulano de tal. Dijo la persona que envió la foto.
Le pregunto, ¿quién dice?
Ella me contesta, “no sé, me la pasaron”.
-¿Y cómo puedes asegurar tú algo que no te consta y que no sabes el origen de esa foto? Le dije.
Muy enojada me señaló que el hecho de compartir eso en un grupo de amigos en WhatsApp no tenía nada de malo puesto que era un grupo de amigos.
Y eso es lo malo, que entre grupo y grupo se comparten y hacen las fotos y los rumores virales y caemos en la desinformación que al final sólo provoca más pánico entre la gente.
Ojo, yo no estoy diciendo que no pasen cosas en el Estado, sobre todo de inseguridad, pero las redes sociales ahora no nos permiten establecer una verdad, una información real.
Es cierto, por alguna razón los medios no hemos sido oportunos en el manejo de las noticias sobre el tema de la seguridad, pero es un rubro que hay que saber manejar y es un tema también con muchos riesgos.
Pero hoy en día, cualquiera que tiene una cuenta en redes sociales cree que puede informar y en muchas de las ocasiones sólo contribuye a la desinformación.
Es muy común compartir enlaces en Facebook con títulos llamativos y mucha gente lo comparte sin leer ni verificar si lo que ahí se plasma es verdad o no; es una manipulación o no y crean una total desinformación sobre diversos temas.
El otro día vi que una nota de un medio que no existe decía: “Peña Nieto privatizará los medios de comunicación”. El post tenía más de dos mil 500 comparticiones y más de tres mil comentarios, todos ellos sin sustento.
“Sí, nos quiere idiotizar”. “Maldito hasta eso quiere privatizar”. “Claro, lo hace con el dinero de nuestros impuestos para beneficiarse él”, y varias linduras de esas.
Al final de cuentas el 98 por ciento de los medios de comunicación en el país son privados y la gente sólo opinó por opinar. Sin saber. Sin leer. Sin verificar si la información era cierta o no.
La verdad de las cosas es que las redes sociales y el manejo irresponsable que le da mucha gente está propiciando que se estén volviendo peligrosas.
En lo personal, aunque soy muy asiduo a las redes, no les doy mucho tiempo de vida. La misma gente las está acabando.
PUNTO FINAL.- ¿En el PAN habrá “sana distancia” o un “saludable acercamiento”?
Twitter: @Mauri_Zapata





