Ya era hora de volver. Fui a dar una vuelta por el universo, a alejarme un poco de la masacre, pero está por doquier. Bonitas vacaciones, el tiradero de basura y perdones laxos al más puro estilo del infame José López Portillo. Sólo las lágrimas de cocodrilo faltaron.
Empezando por lo local, el PRI y el PAN lucen de lejos y de cerca como hormiguero en lluvia. Los primeros guardando celosamente el secreto del tapado, ahora que Rafael González Benavides va de salida y se ajusta el Partido a nivel estatal tras la caída de cara de este cinco de junio.
Los segundos, por su parte, tendrán que demostrar que están preparados para tomar las riendas de Tamaulipas, un Estado en el que la analogía del toro mecánico está más vigente que nunca.
Tan sólo por mencionar un ejemplo, estuve colaborando en un breve estudio sobre migración laboral durante mis (por decirles de alguna forma) vacaciones. El resultado, en sumario, es que las personas que emigran a la frontera no lo hacen necesariamente porque la vida sea mejor allá, en términos de educación, vivienda, seguridad pública o salud, sino porque las opciones laborales fronterizas son ligeramente mejores que las de la Capital.
Cumplir con las expectativas populares de un cambio en el partido gobernante será un ejercicio difícil para el PAN, que actualmente busca nuevo dirigente estatal para fortalecer el rumbo que tendrán que tomar los blanquiazules en este periodo entrante.
El diputado Francisco Elizondo, por su parte, es el que se perfila para ser el nuevo “pitcher” del PAN estatal, lo mismo que Ismael García Cabeza de Vaca, un personaje con una brevísima historia como figura pública.
Volviendo a la figura del malogrado presidente López Portillo, cabe recordar que el nepotismo no sólo es una mala idea, sino una catástrofe a punto de ocurrir.
Los incidentes político-económicos a nivel nacional son también un peso muerto que Tamaulipas tiene que cargar forzosamente. La postulación de Enrique Ochoa Reza como dirigente nacional del PRI como reemplazo de Manlio Fabio Beltrones tendrá un mes, pero ha bastado para provocar emociones fuertes.
En estos días, Miguel Barbosa Huerta, coordinador de la bancada perredista en el Senado de la República, abrió fuego contra el ex director de la CFE, acusándolo de ser un traidor más en la línea de la historia reciente del país.
Su discurso señala que la Reforma Energética ha causado más estragos que soluciones, mientras que desde Presidencia ya exclaman un lamento porque dicha estrategia no haya cumplido con las expectativas generales.
Desde el principio, la Reforma Energética estaba destinada a un fracaso estrepitoso, pero sus resultados no estuvieron jamás destinados al bienestar social.
Patente de esto es que sus resultados positivos sólo se ven reflejados en las cifras de la banca internacional. Este argumento, por cierto, lo expresó el mismo Ochoa Reza en su defensa ante las acusaciones de Barbosa Huerta.
Lo que el dirigente priista omitió es que estos beneficios existen sin aterrizar en los mercados locales, los cuáles por cierto ya sufrieron el azote de un nuevo gasolinazo. El precio de la Magna ya se ubica en 13.96 pesos, apenas dos centavos por debajo del límite anual permitido para su venta. En la mentalidad economista de la banca nacional, seguramente dirán “no pasa nada, sigue dentro de los límites”, mientras costean sus automóviles verdes con el erario público. Así de puercos.
Sin embargo, el movimiento final en esta esfera está todavía lejos. Los que sí la sienten cerca son los concesionarios del transporte público en Victoria, que están entre la espada y la pared con el nuevo aumento de los combustibles y al mismo tiempo están imposibilitados por ley para incrementar el pasaje, al no haber acreditado la modernización de unidades.
El servicio de transporte público sigue siendo uno de muchos problemas urbanos de Victoria, con los que Oscar Almaraz tendrá que demostrar tener mucho colmillo para poder resolver y tener contenta a la ciudadanía; de eso depende que eventualmente recupere su Partido la confianza popular. Victoria es apenas una de las cabeceras municipales que el PRI conservó, y ya quedó demostrado que para reestablecer su fortaleza tendrán que hacerlo desde abajo.
Eso será casi tan importante como saber cooperar con el entrante gobierno estatal, cuyos vientos ya empiezan a soplar en las oficinas de la Torre Bicentenario.
Adendum: Habrá que echarle un ojo a las declaraciones de Tránsito municipal en estos días. Por una parte, el secretario de Ayuntamiento Rafael Rodríguez Salazar establece que el cuerpo de agentes viales está prácticamente capacitado y con sus exámenes de control y confianza acreditados. Por otra parte, empresarios denuncian que esos mismos agentes, supuestamente acreditados, atormentan con “mordidas” a transportistas foráneos. Algo de raro hay ahí.
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