Conforme transcurren los días y las jornadas en los Juegos Olímpicos vemos cómo fracasan los deportistas mexicanos.
En México también hay Olimpiadas Nacionales y aterrizado al terreno local vemos también cómo fracasan en este certamen regional los deportistas tamaulipecos.
El deporte es un tema polémico.
De pronto vemos a un paisano ganar y nos da gusto y hasta nos subimos al barco del triunfo. Lo vemos fracasar y los hacemos añicos, lo deshacemos y de paso le damos su repasada a las autoridades.
Éstas últimas, eso sí, tienen mucho que ver en los fracasos deportivos.
Los oficiosos y lambiscones del poder (que hay muchos disfrazados de “columnistas” y “analistas”) dirán que las autoridades no se ponen los tenis y se ponen a competir, es decir, los defienden para exculparlos de los fracasos deportivos.
A nivel nacional vemos su culpa en los Juegos Olímpicos. ¿Por qué? Simple, porque les negaron el apoyo, porque no les dan condiciones para entrenar, porque batallan para que les puedan dar sus viáticos, porque los mandan en transporte barato y por ende incómodo. Porque no les dan de comer adecuadamente. Porque les condicionan horas de entrenamiento y uso de instalaciones para hacerlo. Porque a los entrenadores les pagan una miseria. Entre muchísimas linduras más.
A nivel local es lo mismo.
No es posible ver a un equipo “botear” en la calle para poder conseguir dinero y con ello ir a una competencia.
No es posible ver a un equipo entrenar en instalaciones prestadas, pese a que hay infraestructura oficial, pero los administradores se creen dueños de esos lugares y condicionan mucho su uso.
No es posible ver a un atleta pagarse su uniforme, sus tenis y hasta sus gastos cuando hacen un viaje para competir.
No es posible que les den a cuenta gotas gastos paupérrimos para ir a un torneo y además les exijan facturas como si el de los puestos de hot-dogs emitiera facturas, porque para eso es lo único que les alcanza.
No es posible que tengan que rogarle a las autoridades para que les den aunque sea para el camión y además les hagan dar vueltas y vueltas y vueltas para entregarles un chequecito pequeño.
Por eso fracasan los deportistas. Fracasan porque no les dan apoyo y porque no hay condiciones en infraestructura ni burocráticas para que entrenen y se preparen.
Ah, eso sí, cuando un deportista consigue por su propios méritos un logro, ellos, las autoridades lo cacarean como si se hubiese dado gracias a sus políticas y sus apoyos.
En Tamaulipas se padece esto de toda la vida. Algunos funcionarios de algunas otras administraciones, quizás, hayan apoyado un poco más que otros, pero la verdad es que el deporte en ésta entidad navega desde hace muchas décadas en la mediocridad.
Necesitan cambiar eso ya.
Alguien podrá decir que el próximo encargado del deporte en la entidad, ya con el gobernador Cabeza de Vaca, debe ser algún atleta o entrenador que sepa del rubro, y hay quienes hasta barajean nombres.
Pero lo que se requiere no es precisamente de un deportista, sino un líder con un buen programa a cuestas. Un administrador que tenga la mentalidad triunfadora y entienda lo que requiere un atleta para que éste pueda ser un ganador.
De nada servirá un deportista en el Instituto del Deporte si no sabe ser líder y no sabe administrar los recursos para el área.
Se necesita cambiar el “chip” en esa área y emprender un plan con otra mentalidad. Con mentalidad ganadora. Con otra actitud. No importa si es o no deportista.
Urge en Tamaulipas un cambio verdadero en las instituciones deportivas y que exista un verdadero apoyo, de lo contrario, seguirán conformándose con estar en el “top ten”.
PUNTO FINAL.- “Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”: Jacinto Benavente.
Twitter: @Mauri_Zapata





