Aunque para muchos, sería una locura, debido a la guerra sucia, en donde los petardos de estiércol con virulencia se lanzan de una y de la otra esquina, resulta increíble que los dos grandes partidos, enemigos con antonomasia, se puedan unir abiertamente en el proceso electoral del año 2018.
A como se está dibujando el panorama, en donde la figura de Andrés Manuel López Obrador, sigue creciendo y adelantando el camino de las simpatías, junto con su partido MORENA, como un solitario corredor que se enfila con mucho margen a los aspirantes de los dos grandes partidos políticos de México, el PRI y el PAN, resulta inevitable que para pararlo, ningún partido por sí solo, podría frenar el avance sistemático del PEJE hacia la Presidencia de la República.
Por eso se insiste que para el año 2018 y por primera ocasión, se aplicaría una estrategia política que de manera abierta, en una alianza no tan solo de hecho, sino de derecho, en donde irían juntos por primera vez en su historia, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional, dos partidos totalmente opuestos en sus principios e ideales.
Aunque también conviene recordar que en las elecciones federal del año 2006, luego de los análisis del avance tan vertiginoso que traía Andrés Manuel López Obrador, se unieron de hecho para frenar a este, con el resultado ya de todos conocidos, en una final de fotografía, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, se convirtió en Presidente de la República, con el aval del Partido Revolucionario Institucional.
Así que si ahora, se unen estos dos partidos, ya no sería novedad, pero lo que resultaría muy interesante es saber si de aquí a un año 3 meses en que se definan las candidaturas, el Partido Revolucionario Institucional, de acuerdo a las encuestas y mediciones, de seguir en el tercer sitio de las preferencias electorales, no le quedaría de otra que apoyar la candidatura que emerja del Partido Acción Nacional.
Mientras tanto, solo se deslizan las posibilidades, envueltas en las especulaciones, pero en los próximos días, deberemos de estar muy atentos en los acercamientos que puedan ocurrir entre Ricardo Anaya, presidente del CEN del PAN y Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional.
Obviamente, una alianza de esta envergadura, movería las piezas del ajedrez político, dentro del Partido Revolucionario Institucional, porque el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, por orgullo, sucumbiría a la tentación de dejar de heredero en la residencia de Los Pinos, a un personaje de su establo, como Luis Videgaray, Aurelio Nuño o incluso, a su Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y no a quien decida el Partido Acción Nacional, por aquello de la guerra de egos, que cuando hay amenazas de extremo poderío, se convierten en simples y frívolos escarceos, sin sentido.
Porque en el último sondeo de aprobación realizado por el periódico Reforma, los resultados que el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, solo tiene un 23 por ciento de aprobación, lo cual refleja una verdadera crisis de imagen del Jefe del Ejecutivo Federal, como nunca la habíamos visto en la era moderna.
Por lo pronto, hacia el interior del Partido Revolucionario Institucional, existe una pasmosa calma, que no refleja en nada, la debacle ocurrida en las pasadas elecciones, donde perdieron 9 de las 12 gubernaturas en juego, porque todavía están los dinosaurios ahí, sin que exista cambios sustanciales ni en la forma, mucho menos en el fondo.
Enrique Rivas sigue la línea de CDV e integrará un equipo honesto y eficiente.
Pasando a otro tema, comentaremos que vaya línea que parecía home run, el que se aventó el gobernador electo de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, durante la reunión que tuvo con los presidentes municipales panistas electos, para que se manejen con transparencia, honestidad y de frente a la sociedad.
Como no queriendo, les manifestó que la responsabilidad hacia el ciudadano, tienen que canalizarla los alcaldes, evitando al máximo las figuras de titiriteros o de “alcalditos” que quieren manejar las presidencias municipales, sin tener la capacidad ni el derecho de ejercer un poder, que en las urnas a través del voto, otorga la sociedad.
Por lo pronto, el presidente municipal electo de Nuevo Laredo, Oscar Enrique Rivas Cuéllar, respondió con creces a esa “invitación” del Jefe del Ejecutivo de Tamaulipas, al manifestar que seguiría esa línea y el primer paso es conformar un equipo de trabajo honesto, eficiente y de pleno compromiso social.
Otra de las preocupaciones externadas por Rivas es dar cumplimiento a cada uno de los compromisos hechos durante la campaña, que exitosamente lo llevó a un triunfo rotundo y a ejercer a partir del primero de octubre, la presidencia municipal de Nuevo Laredo.
Por hoy fue todo, para cualquier aportación de ideas, aclaración o dudas, dirigirse al correo electrónico [email protected]






