Quien crea que con Cabeza de Vaca la situación va cambiar pronto, está muy equivocado.
Lo saben los propios panistas. Lo sabe el propio gobernador electo.
Tamaulipas es un Estado muy complejo en todos los aspectos, pero la gente tiene una expectativa muy grande, quizás tan grande como el Estado y tan grande como los propios problemas que tiene la entidad.
Cabeza de Vaca no tiene una varita mágica que con solo agitarla y lanzar unas palabras cambiará todo en un abrir y cerrar de ojos. Quien así lo crea, peca de ingenuo.
El gobernador electo ha generado una enorme expectativa. Los tamaulipecos que votaron por él están esperanzados a que una vez que tome posesión como Jefe del Poder Ejecutivo, este Estado cambiará y veremos resultados como nunca antes.
Y no estoy diciendo que el reynosense no lo vaya hacer, no lo quiera hacer o no lo pueda hacer.
A lo que me refiero es a que por la dificultad de las cosas, los resultados no vendrán pronto, tardarán y eso la gente lo debe de entender y asimilar. Incluso el propio equipo de trabajo del próximo mandatario para no generar falsas ilusiones.
El jueves pasado, el gobernador electo dejó varios mensajes en su encuentro con quienes serán alcaldes bajo las siglas panistas. Dio un discurso fuerte y con muchas señales.
Parafraseó una línea de Manuel Gómez Morín: “…que no haya ilusos para que no haya desilusionados”.
Luego mencionó otra más fuerte: “No voy a permitir ni tolerar que ningún gobierno municipal tenga vínculos con el crimen organizado”.
Posteriormente dejó en claro que “Esa es mi posición y voy a actuar con firmeza”.
Y cerró con un “Para los que son creyentes, pídanle a Dios que les dé valor y firmeza para cambiar las cosas; capacidad y prudencia para entender las que no pueden modificar, pero sobre todo que les dé sabiduría para diferenciar entre ambas”.
No hay más. Cabeza de Vaca hará un gobierno con firmeza, al menos eso dijo. Y es un buen comienzo que agranda las expectativas que hay hacia él.
Habría que hacer un repaso de los compromisos más importantes que asumió el ex alcalde de Reynosa y que permitió que la gente se volcara a darle el triunfo en las urnas.
– Trabajar de manera prioritaria para recomponer el tejido social. Las condiciones de bienestar de la gente serán la prioridad del próximo gobierno del cambio. Pondremos todo nuestro empeño y recurriremos a la tecnología y los profesionales para terminar con la terrible espiral de violencia e inseguridad que hoy se vive en el Estado.
– Impulsar un gobierno honrado y eficiente. Los políticos deben rendir cuentas ante la gente.
– Hacer de la paz y la justicia una realidad para los tamaulipecos.
– Crecimiento económico necesario para generar los empleos en la cantidad y con la calidad que necesitamos.
– Lograr un Estado en paz con progreso y desarrollo.
Son los puntos más importantes, entre otros, en los que Francisco García Cabeza de Vaca se comprometió con los tamaulipecos. Una empresa difícil, un reto bastante complicado, pero al menos en su discurso se le nota firmeza y decisión.
Veremos si sigue con esa línea. Es obvio, insisto, no se verán los cambios inmediatos, pero la gente no es muy paciente que digamos y el encanto se puede ir desvaneciendo en la medida de que no se noten, sobre todo, modificaciones principalmente en la forma de hacer las cosas.
Insisto, la expectativa es muy grande y Cabeza de Vaca no le puede fallar a los tamaulipecos.
PUNTO FINAL.- “Los hechos no dejan de existir porque se los ignore”: Aldous Huxley.
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