El Partido Acción Nacional (PAN) siempre se había distinguido por ser un partido abierto a la opinión de su militancia y estos hacían valer su voz y voto para elegir democráticamente a sus dirigentes.
Lo vimos en su proceso interno de selección de candidatos este año. Muchos no querían que Cabeza de Vaca fuera su candidato. Hubo un bloque opositor a su postulación, sin embargo, no fue suficiente y la mayoría decidió que fuera el reynosense. Al final el resultado fue positivo y de la mano de él lograron la tan ansiada alternancia.
Antes, cuando se eligió al actual Comité Directivo, había también un sector que se oponía a que el grupo “cabecista” dirigiera al panismo tamaulipeco, pero al final y luego de una reñida contienda la mayoría decidió que fuera Verástegui quien supo hacer un trabajo que rindió frutos en este 2016.
Para elegir candidatos siempre había procesos abiertos y democráticos.
La voz de los panistas era escuchada.
Hoy, por las formas, parece que no es así.
Hay una planilla única que buscará dirigir los destinos de este partido en Tamaulipas con un proyecto importante que se extendería, incluso, hasta el 2019 cuando haya nuevamente elecciones para buscar diputados locales. Pasando, desde luego, por el importantísimo 2018.
Y el asunto es ese. Al parecer no tomaron en cuenta a la militancia en esta decisión. Va sólo una planilla en la que está incluído el hermano del próximo “Primer Panista de Tamaulipas”, que si bien, el proceso podría ser lo más democrático posible, la percepción general es que hubo imposición.
Independientemente de los hombres que van por el CDE, como Kiko Elizondo, que es un panista a toda prueba y con mucho trabajo al interior de su partido, hacia el exterior hay una señal de que hubo “dedazo” en la designación, señal que se fortalece por el hecho de que no hay un bloque opositor, ni siquiera para aparentar una elección abierta.
Es cierto que el gobierno de Cabeza de Vaca debe iniciar con las piezas en el tablero muy bien acomodadas, pero también debe iniciar con una percepción de cambio y de apertura. Un cambio que él mismo prometió porque este esquema es muy dado en el tricolor y fue un esquema muy cuestionado por los propios panistas.
En pocas palabras: para que hacer cosas buenas que parezcan malas.
Ojalá no sea una mala señal y ahora el PAN, ya en el poder, no haga las prácticas que tanta crítica mereció el PRI.
EN CORTO
UNO.- El priismo nacional fue claro al señalar que ya no permitirán que insulten al presidente Peña Nieto y aseguró que contestarán a quien lo haga. ¿No es demasiado tarde su reacción?
DOS.- Y los priistas ya empezaron. El diputado Edgar Melhem cuestionó a que los panistas hayan criticado los resultados de los atletas mexicanos en Río 2016. Dijo que en Atenas (Fox) y en Beijing (Calderón) hubo menos medallas que ahora. Sólo que omitió Londres (Calderón), la segunda mejor participación de México en Juegos Olímpicos en la historia del país (después del 68).
TRES.- El tricolor, si quiere quedar bien con la gente, lo que debería de hacer es exigirle resultados a los gobernantes emanados de su partido y no defender lo indefendible.
PREGUNTAS
¿Con cinco medallas se va a tapar la corrupción, nepotismo y malos manejos del deporte por parte de autoridades federales e incluso locales?
DIMES Y DIRETES
“Los maestros dan conocimientos, quienes dan educación son los padres, así que no le dejen todo a los maestros”: El obispo Antonio González Sánchez. Coincido plenamente con él.
Políticos en la red: La diputada federal priista Yahleel Abdala Carmona en Facebook:“Regresando de destapar la alcantarilla de la cuadra”. Acompaña el post con una foto de ella con el agua hasta las rodillas.
PUNTO FINAL.- “Todo lo nuevo, incluso la felicidad, causa espanto”: Friedrich von Schiller.
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