· Notifica PRI nacional a Javier Duarte que inició su proceso de expulsión.
· Demagogia y deudas pendientes con la sociedad.
· Egocentrismo acendrado de CCR
Al puro estilo para curarse en salud, el Partido Revolucionario Institucional, se deslindó del todavía gobernador de Veracruz, Javier Duarte, al notificarle sobre el proceso de expulsión que se lleva a cabo en su contra.
Lo cierto es que a Duarte, por su pésimo gobierno, soberbia y falta de probidad, él mismo se encerró en una burbuja donde predominaron los yerros, la corrupción y la falta de compromiso con los ciudadanos veracruzanos y se convirtió de un hijo de hijo predilecto, a un deleznable y repugnante sujeto, del que urge desmarcarse para que ya no le haga más daño al PRI.
Esto se veía venir, luego del desprecio mostrado por el mismísimo Enrique Peña Nieto, quien en sus más recientes visitas a tierras jarochas, rompiendo todo protocolo, relegó al Jefe del Ejecutivo Estatal hasta el más sórdido rincón en los presídiums, además de aplicarle una visible ley del hielo.
Ante estos acontecimientos, no se necesita ser muy inteligente para observar que Javier Duarte, ya cayó de la gracia de quienes rigen la política de nuestro país, y deberá resignarse a convertirse en el chivo expiatorio que exige la sociedad mexicana, para resarcir tanto daño que pésimos gobernantes le han hecho al país.
Por lo pronto, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, en un muy bien estudiado desmarque, pero dejándole el paquete a la Comisión de Justicia Partidaria, dijo que ésta, será la instancia que analice las pruebas en contra del gobernador veracruzano.
Mientras llega el momento de la expulsión del PRI, el gobierno de Javier Duarte, está bajo un análisis y fiscalización de distintas instituciones del Estado mexicano, debido a señalamientos, pruebas presentadas para lograr ponerlo en la banquillo de los acusados y cumplir con las expectativas de los propios veracruzanos.
Con el retiro del apoyo partidista, la suerte de Javier Duarte está echada, porque a todas luces, los millones de veracruzanos se pronuncian en su contra y demuestran que los casi 6 años un pésimo gobierno, será quien pague parte de los platos rotos que tiene en su alacena el Partido Revolucionario Institucional y nadie apuesta un cacahuate por este personaje que después de disfrutar de las mieles del poder, en estos momentos y en los siguientes días, sentirá el amargo de la hiel.
La primera fase de esta tragedia kafkiana, ya está en marcha, con el estudio de los procesos y pruebas contra Javier Duarte acusado entre otras cosas de corrupción; que al proceder los señalamientos, resultaría en la suspensión de sus derechos como militante, y la expulsión se concretaría en pocas semanas, para dar paso a que la mano de la justicia, ejerza un precedente entre quienes se sintieron intocables y hoy están al borde de la desgracia.
Otro reclamo ciudadano es que al igual que a Duarte, se ejerza acciones penales, más que desmarques partidistas, entre aquellos gobernantes, que se creyeron absolutistas y se hincharon los bolsillos, con dinero que debió ser utilizado para beneficio de sus gobernados.
Por lo pronto, en el firmamento, aparecen otros 3 o 4 gobernadores, quienes si no quieren correr la misma suerte de Duarte, deberán poner sus barbas a remojar, antes de que de manera implacable, llegue la guillotina, porque algo tiene que hacer el PRI para resarcir los daños causados a los mexicanos y aspirar a reconquistar una confianza que parece imposible de recuperar.
Demagogia y deudas pendientes con la sociedad.
Ya que estamos en el tema de las cosas desagradables, pues tenemos que en Nuevo Laredo, el presidente municipal Carlos Canturosas Villarreal, está empeñado en envolver su opacidad, mediante una deleznable demagogia.
Por principio de cuentas, existen muchas obras que heredará a la administración que a partir del primero de octubre, encabezará Enrique Rivas Cuéllar, porque en los últimos días, anda con una arranquitis de obras crónica, para dejar la impresión de que hizo mucho, con el más alto presupuesto que ha tenido un gobierno municipal en toda la historia.
Por lo pronto, atrás quedaron aquellas palabras que repetía y sigue repitiendo él y sus corifeos, de que no dejaría obras pendientes. Y la pregunta surge ¿Y la obra del Colector Campeche, además de los tramos de la Aldama, entre Coahuila y Nuevo León? Conste, solo son algunos ejemplos.
Egocentrismo de CCR
Al final del día y viendo con impotencia, como las manecillas del reloj avanzan inexorablemente, el alcalde neolaredense, quien al principio de su gobierno denostó furibundamente, contra sus antecesores y criticó el egocentrismo de éstos, más temprano que tarde, cayó en su propia trampa.
Mire usted, a modo de ilustración, diremos que en la remodelación del edificio de Protección Civil en Nuevo Laredo, éste no se resistió a la tentación de la vanidad y con toda la soberbia del mundo, ordenó colocar una placa en la parte superior, con el Escudo de Armas de Nuevo Laredo, pero en lugar de poner “R. Ayuntamiento 2012 2016”, puso su nombre.
Por hoy fue todo, para cualquier aportación de ideas, aclaración o dudas, dirigirse al correo electrónico [email protected]






