El gobernador panista electo Francisco García Cabeza de Vaca ya confirmó que la administración estatal que en los próximos días recibirá, está en números rojos. Es decir, hay una quiebra en las finanzas estatales. Dicho por el mismo en medios nacionales, solamente en ese proceso de entrega recepción detectó un déficit fiscal del orden de los 12 mil millones de pesos. Que no son los 11 mil millones 969 mil millones de la deuda correspondiente a la presente administración que en realidad suma 16 mil 202 millones de pesos, ya sumados los 4.8 mil millones de pesos, considerados otros pasivos
También Cabeza de Vaca advierte que podría enfrentar una crisis de pagos, falta de liquidez y por ende falta de solvencia en las finanzas estatales. Lo que evidencia que ha habido un mal ejercicio de los recursos del Estado por parte de los gobiernos priístas.
El indicativo de un déficit de ese orden, representa para el Estado y para los tamaulipecos una señal nociva por su situación de quiebra. Como lo indican los especialistas en ese tema, se trata de una diferencia negativa entre los ingresos y el gasto. Que por lo mismo los ingresos son insuficientes para cubrir el presupuesto para los próximos años.
Es decir, los Yarrington y los Eugenios incluidos los Cavazos, gastaron más de lo que ingresaron. Por ese motivo hay una incapacidad del Estado para cubrir demandas actuales y pagos a futuro.
En los que destacan los pagos de nómina, de prestaciones y de jubilaciones, entre los que figuran profesores, burócratas, prestadores de servicios y se traduce en imposibilidad de adquisición de materias primas.
En fin, se advierte un mal aprovechamiento de los recursos financieros del Estado y una pésima administración. Lo cual no es nuevo, pues desde el gobierno yarringtoniano se hablaba de un sobregiro en cuestión del gasto.
Situación que no escapó a la administración geñista, donde no solo hubo un descontrol económico, sino también del orden político y social. Hay que tener presente que dejó las calles, las carreteras y los caminos vecinales intransitables.
El resultado de este déficit del que habla el gobernador electo en medios nacionales, pueden ser los excesos de los gobernadores del grupo Matamoros y del grupo campestrero de donde salió el exgobernador Hernández.
Habrá que esperar, lo que en los próximos días seguirá encontrando el gobernador electo, que por lo pronto, no es sorpresivo para quienes entienden de cuestiones administrativas y económicas.
Por lo mismo se advierte que los primeros años de la gestión de Cabeza de Vaca habría austeridad, situación nada agradable para quienes creían que las arcas estaban llenas. Pero también es el reto más relevante que enfrentará la próxima administración.
Que por cierto, daría a conocer los nombres de los integrantes de su gabinete el próximo 30 de septiembre en el puerto de Tampico. Los motivos pocos de sus colaboradores lo saben, pero es una de las regiones que durante su campaña fue recurrentemente visitada.
Por otra parte, ayer un grupo de tultecos protestaron enérgicamente en el palacio de gobierno. Denunciaron el crimen de un joven a manos de un policía estatal. De esos que la actual administración ha formado y certificado. Los parientes del difunto aseguran que las evidencias y pruebas están siendo manipuladas por la procuraduría tamaulipeca. Lo cual no es descartable, quizá no servirán para integrar debidamente y conforme a los cánones del nuevo sistema acusatorio penal, una averiguación de hechos. Pero sí son aptos para desvirtuarlos. El caso es lastimoso, porque cinco jóvenes tultecos fueron baleados por la policías estatal antes acreditable, hoy certificada. Un delito similar cometió otro agente en esa región y precisamente fue el primer asunto que se ventila bajo el nuevo sistema acusatorio.






