Entre lágrimas, gritos y referencias a Dios, el Senado brasileño se adentró ayer en el debate final antes de decidir hoy si destituye a Dilma Rousseff. En tanto, el abogado de la Presidenta suspendida, José Eduardo Cardozo, aseguró que ella “es víctima de una élite política y económica”.
Cardozo declaró ante el pleno del Senado durante la audiencia previa a la decisión prevista para hoy, en la que quedará sellada la suerte de la mandataria, y volvió a rechazar todos los cargos, que calificó de “meros pretextos” para “desalojar a una persona honesta que incomoda a la élite”.
En un encendido discurso, el abogado de Rousseff sostuvo que las acusaciones que pesan sobre ella “son tan técnicas, tan sofisticadas y tan confusas, que la enorme mayoría de los brasileños no entiende de qué la acusan”.
Apuntó que Rousseff es “víctima de una conspiración” que comenzó en octubre de 2014, cuando fue reelegida para un segundo mandato.
“Fue acusada porque ganó una elección afrontando los intereses de aquellos poderosos que querían cambiar el rumbo de Brasil” y porque “facilitó las investigaciones sobre corrupción”, dijo el abogado.
Así como hizo la propia Rousseff el lunes, cuando compareció personalmente para presentar sus alegatos, Cardozo afirmó que el país estará frente a un “golpe de Estado” si la mandataria fuera finalmente destituida.
Y precisó que la destitución de Dilma sería “una pena de muerte política”.
En tanto la abogada Janaina Paschoa ofreció disculpas a Dilma “porque yo sé que la situación que ella está viviendo no es fácil”.
Agregó que no pudo contener las lágrimas después de justificarse diciendo que considera que hizo lo que tenía que hacer debido a la crisis política en Brasil, y que lo hacía también por los “nietos” de Rousseff.
Dilma fue suspendida de su cargo el 12 de mayo y asumió el cargo de forma interina su exvicepresidente Michel Temer. Si todo sale tal como pronosticaron los sondeos, será este político conservador, de 75 años, enemigo acérrimo de Dilma, quien se convertirá en Presidente de Brasil. Para ello, se requiere el voto de 54 senadores.
Los opositores de Rousseff, encabezados por Temer, aseguraban que ya tienen la mayoría de 54 votos necesaria para sacar a Dilma del poder.
El diario Folha de Sao Paulo señaló que al menos 53 legisladores ya se han posicionado definitivamente por el “no” a la Presidenta, que reunía apenas 19 de los 28 votos que necesita para sobrevivir al proceso.
El Presidente interino y líder conservador del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) preparaba ya su estreno internacional como mandatario oficial para la cumbre del G20 que se celebra en China el 4 y 5 de septiembre.






