Los cambios en el gabinete del gobierno federal se concretaron ayer y pareciera que se busca contener los linchamientos de los partidos políticos contrarios al tricolor. La salida del secretario de hacienda Luis Videgaray, figura como el presunto culpable de la visita del república Donald Trump a este país. Esa figura con la pretensión mediática, pero lo cierto es que los analistas económicos sobre todo nacionales, consideraban urgente el cambio del titular en la secretaría de hacienda antes de que arranque el último trimestre del 2016. Los inversionistas, empresarios nacionales y extranjeros así lo habrían sugerido desde meses anteriores.
Además, ha sido incisivo el asedio de las calificadoras internacionales en materia de finanzas y economía, en torno al rezago en el crecimiento y la ausencia de estrategias para fortalecer las finanzas y por ende la economía de los mexicanos. La última de las calificadoras se enfocó hacia el blanqueo de dinero en el sistema financiero mexicano.
Se insistió en que no se cumplirían las expectativas del producto interno bruto en lo que resta del 2016 y el país no se vería favorecido en este rubro para el próximo año.
Asimismo, también en las últimas semanas hubo apuntes de los mismos organismos calificadores en el sentido de que ante la prolongada caída del precio del petróleo, no se han diseñado otras alternativas para recuperar la actividad económica y a final de cuentas, la causa sería la incapacidad para generar otras inversiones que dinamicen las economía mexicana.
Más que una petición de los inversionistas nacionales y extranjeros, se había convertido en una exigencia, ante la falta de creatividad en programas que incentivaran la inversión y provocaran la generación de empleos.
Aunque también habría que leer con cierta sospecha los resultados de esos organismos, ya que entre las causas de la recesión de la economía norteamericana, se cree que esas calificadoras de ellos mismos, habrían provocado el estancamiento temporal de la economía en ese país.
Lo cierto, es que como titular fue eficiente para establecer un sistema recaudatorio, pero limitó las gestiones sólo a esa tarea y no encontró alternativas para generar los recursos que se dejaron de captar por la caída del precio del petróleo y del gas.
En su lugar llega Juan Antonio Meade Curibreña, quien es bien visto por los hombres del capital y la inversión en este país, dejó la secretaria de sedesol para incorporarse a estas tareas que no desconoce y que durante los gobiernos panistas hizo una gestión aceptable en el área de las finanzas.
En esta entidad la actual administración cerrará con “números rojos”, al borde de la quiebra. Y durante los seis años, tres funcionarios desempeñaron la función de titulares de las finanzas estatales. No han sido los más aptos, porque hubo mejores prospectos para ese puesto. Los tres han sido empresarios en quiebra, quizá por ese motivo ingresaron a la función pública. Por lo mismo han dejado una deuda espantosa.
Alfredo González Fernández, Miguel González Salum y Jorge Abrego Adame, son los tres “cerebros” financieros, cuyos recursos obtenidos por el desempeño de su cargo y lo que se allegaron, podrían alcanzarles hasta la cuarta y quinta generación de su descendencia.
Para esa dependencia el gobierno del cambio tiene proyectado designar a un banquero, por lo mismo se advierte una restructuración de la deuda que le heredan los gobiernos priístas.
En temas electorales, ayer el Consejo Electoral de Tamaulipas que preside Jesús Hernández Anguiano hizo entrega de regidurías obtenidas por la vía plurinominal. En el acto estuvo presente Arcelia Flores, esposa de Xicoténcatl González Uresti ex candidato independiente y los regidores Yaskara Arellano y Marte Alejandro.
El órgano electoral tiene pendiente de asignar las diputaciones plurinominales, el trámite se ha detenido debido al litigio de los partidos en el distrito IV con cabecera en Reynosa. Lo mismo que por recursos de los ayuntamientos de Abasolo y Río Bravo.






