No hay mejor momento para que un mexicano se sienta más patriota que nunca como la noche del 15 de septiembre… excepto cuando juega la selección mexicana de fútbol o algún paisano participe en algún certamen internacional.
Pero la noche del 15 de septiembre es especial para todos y ese día gritan con mayor orgullo el famoso “¡Viva México, cabrones!” (perdonando la expresión).
Ese día es especial, aunque no sepan ni de qué trata, pero es como festejar un cumpleaños y ya ve que las fiestas de ese tipo siempre son temáticas, pues este caso nunca será la excepción.
Hace un año un amigo me invitó a una “noche mexicana” para “celebrar el grito”. Acepté la invitación y le pregunté que debía llevar. Mi cuate con mucho ánimo me dijo llevara salchichón (comida española) para la carne asada (tradición gringa) y agua mineral para el whisky (escocés). Ah eso sí, me pidió encarecidamente que fuera vestido“a doc” al día. Aunque mi amigo conoce perfectamente mi obsesión por llevar la contra a todos.
No supe si vestirme de mariachi, de jornalero agrícola o bien con algún atuendo del folclor mexicano. Al final opté por vestirme como a diario me lo hago, total, eso no me quita lo mexicano y además no es ni rusa ni sueca ni árabe ni japonesa.
Al llegar a su casa con las compras que nos pidió y que decidimos hacerlas en una tienda mexicana y no transnacional para ser un poco patriotas, nos recibieron los anfitriones con su atuendo mexicano.
Ella con una blusa de manta blanca, la cual llevaba bordadas unas flores de tulipán (holandés) en el parte de arriba, pero daba la impresión de ser folclórica; llevaba un pantalón de mezclilla marca Levis y un moño hechizo con listones en rojo, blanco y verde (en ese orden). Él portaba una una camisa a cuadros marca Ferrioni (italiana); pantalón de mezclilla marca Tommy; sombrero y botas texanos. Sí, iba como vaquero texano. Traté de verle el lado positivo al asunto, y bueno, en la época de la lucha independentista, Texas pertenecía a México. Eso sí, en el cuello traía un paliacate rojo.
La música ambiental eran canciones de Miguel Bosé, luego escuchamos a Alejandro Sanz, después cantamos algo de Arjona y terminamos tocando y cantando las piezas de Milanés, Serrat, Sabina y Silvio Rodríguez, no sin antes bailar algo de la cumbia colombiana.
El lugar fue ambientado con motivos “mexicanos”. Las paredes tenían un papel con los colores de la bandera y en las mesas había unos manteles que más bien eran rebozos y en medio unos jarritos de barro con unas servilletas
Fueron llegando más invitados y casi todos iban vestidos de “mexicanos”: los varones como Woody, el personaje de Toy Story; y las damas con atuendos entre el personaje de la India María y el de algún ballet folclórico escolar.
Traían consigo la carne para asar y cervezas Bud Light. También tequila, pero ese quedó intacto, el whisky (escocés) y la cerveza gringa fueron las bebidas más concurridas. Los niños le entraron al agua de jamaica marca Be light y otros unos refrescos gringos baratos que compraron en Waldos.
Les pregunté el motivo de la celebración y todos coincidieron en que se trataba del “grito” y de la “independencia”. Y cómo no iban a contestar así si la publicidad alusiva que hace el gobierno estatal dice “celebremos 206 años de independencia”, pese a que como país independiente llevamos un poco menos y la independencia como tal es otro día.
La “noche mexicana”, no tuvo, salvo los cachetes pintados de los anfitriones, nada alusivo a la patria. La “noche mexicana”, en esa ocasión tuvo que acabarse temprano porque a primera hora nuestros anfitriones saldrían al otro lado para disfrutar el puente patrio en algún mall de Estados Unidos.
Eso sí, al final hubo uno que otro aventado en el karaoke con las canciones de Vicente Fernández que fue lo más mexicano que vi.
Todos iban portando marcas extranjeras, sus compras las hacen en Sams o Walmart. Y el resto del año reniegan del país, su gobierno y sus lugares. Critican y se burlan de aquél que a diario usa paliacate rojo y de aquellas que no pueden vestirse más que de “mexicanas”.
Celebran y siguen con rigor las tradiciones extranjeras y reniegan de las mexicanas, excepto el 15 de septiembre. La historia que conté sucede en cualquier celebración que veremos entre hoy y mañana. Es muy común.
Así somos los mexicanos.
PUNTO FINAL.- “En México a veces parece que el pasado no existe, el presente se impone y el futuro no importa”: Jorge Ibargüengoitia.
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