Aunque el dirigente sindical más poderoso de México Carlos Romero Deschamps, hasta el momento ha sido intocable por las autoridades de nuestro país, sólo es cuestión de tiempo para su retiro, sea cual fuere el motivo final.
La caída de este pseudodirigente es inminente, pues solamente con un nuevo sindicato en estrecha colaboración con las empresas productivas del Estado (Pemex) se podría sacar adelante a la otrora influyente paraestatal. Además, el clamor de los agremiados es el mismo de hace años, el de la renovación total del comité ejecutivo nacional del STPRM, aunque ahora se encuentra extinto.
Sin embargo, Romero Deschamps se ha eternizado en la dirigencia de dicho sindicato gracias a la complicidad de las autoridades, pues sólo así se entiende que a pesar de la debacle económica de Pemex, se siga beneficiando a este personaje.
En días pasados, prestigiado medio internacional reveló las elevadas prestaciones que recibió el sindicato petrolero, aun cuando -se supone- carece de personalidad jurídica como tal.
Los recursos que recibió el primer círculo del STPRM se incrementaron aproximadamente en un 18%; insistimos, en plena debacle de las Empresas Productivas del Estado (Pemex).
De lo más cuestionable a Romero Deschamps y sus cómplices, es que los trabajadores no tienen información fehaciente sobre la administración que su dirigente hace de los recursos recibidos.
Por ello, algunos líderes de sindicatos y/o facciones alternas al STPRM han expresado que ya es insoportable y hasta humillante el saqueo de Carlos Romero Deschamps a la nación y a los trabajadores.
Federico Mora Palacios, perteneciente al Grupo Unido Regeneración Sindical -grupo disidente- asegura que la corrupción existente en el gremio dirigido por Romero Deschamps ya insostenible, pues, dice, nunca ha rendido cuentas de las cuotas sindicales ni de las prestaciones que le otorga la empresa para el sindicato. Añade que además, los trabajadores no pueden preguntar sobre sus cuotas sindicales porque están sometidos y saben que si levantan la voz se quedan sin trabajo.
Entre los recursos que recibe Carlos Romero (a través del STPRM) y que los trabajadores ni enterados están de esos apoyos, es el dinero para celebrar la expropiación petrolera, el día del trabajo e incluso para “revisar” el contrato colectivo.
Tan sólo por mencionar algunas cifras (pues es muy grande la cantidad de dinero que recibe Romero Deschamps), en 2014 Pemex les dio 137.2 millones de pesos para revisar el contrato colectivo. Y es humillante para la base trabajadora que en esas revisiones la cúpula del STPRM se da vida de reyes.
Otro líder disidente, Joaquín Moreno, que es miembro del Frente Nacional Petrolero, revela que Carlos Romero se ha enriquecido invirtiendo los recursos del sindicato en tiendas recreativas, estacionamientos, locales de renta y otros negocios.
Pero es lamentable que a pesar de que en México existen leyes y mecanismos para obligar a todos los organismos a someterse a la transparencia, no han podido obligar a este pseudodirigente sindical a rendir cuentas e informar sobre los recursos que recibe año tras año.
En una petición de información realizada por el medio descrito anteriormente, al sindicato, el gremio no contestó.
Incluso el Instituto Nacional de Transparencia la Información (INAI), inició un proceso sancionador contra el sindicato de Pemex, debido a que un particular pidió la información del sindicato de Pemex, donde pedía todo: gastos de 2015, notas, recibos, gastos de viaje, fomentos de actividades culturales y deportivas, todo lo que le otorga la empresa a ese gremio, que opera recursos públicos. Y debido a que la ley obliga a entregar los datos requeridos, el STPRM se ha hecho de la vista gorda. Aunque cada día -supuestamente-, el INAI le aplica una multa de 10 millones de pesos diarios, hasta que entreguen la información.
Por otra parte, las Empresas Productivas del Estado Petróleos Mexicanos, Subsidiarias y Filiales, no solamente han incumplido con la toma de nota del Nuevo Sindicato Nacional, sino que en su momento “pactó” con el extinto STPRM, con conocimiento de causa; es decir, que las empresas productivas del estado firmaron un “ilegal” contrato colectivo de trabajo con el extinto Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Y esto, se sospecha, porque deben existir intereses ocultos muy grandes entre ambos entes.
Pero a pesar de ello, el nuevo gremio petrolero estaría a la espera de recibir la autorización de echar a andar un plan de trabajo que inicie con el “rescate” de las Empresas Productivas del Estado Petróleos Mexicanos, Subsidiarias y Filiales, pues aunque el gobierno lo niegue, las finanzas de la paraestatal no son muy halagüeñas.
El Sindicato Nacional de las Empresas Productivas del Estado, Petróleos Mexicanos, subsidiarias y filiales, tiene ya elaborado un programa de acción del 2016 al 2022, que forma parte del proyecto político sindical denominado “nueva imagen del sindicalismo mexicano”.
Sin embargo, tanto los gremios disidentes de Pemex, como la gran mayoría de los mexicanos, apelan a que la cordura y la sensatez se impongan sobre la corrupción y la complicidad de algunos cuantos; en aras de ir recomponiendo la situación sindical interna de los trabajadores petroleros, y ¿por qué no?, ir tejiendo políticas entre empresa y sindicato, que ayuden a mejorar las finanzas de las Empresas Productivas del Estado Petróleos Mexicanos, Subsidiarias y Filiales. Al fin y al cabo, es lo que el estado mexicano estaría buscando en bien del país.
Asimismo, existe una versión no confirmada, en el sentido de que el también senador de la República padece una enfermedad crónica muy avanzada, que le impediría a futuro seguir con el ritmo que ahora lleva en el sindicato.
Finalmente, comentaremos que apenas hace unas dos semanas, se filtró de las oficinas centrales de Pemex, que para poder iniciar con los proyectos de ampliación de la paraestatal, y la inversión de accionistas que le apostaron a la Reforma Energética, es requisito primordial la salida de Carlos Romero Deschamps del sindicato petrolero.
Por ello hay optimismo de que en cualquier momento, en México se estará hablando de la caída de Carlos Romero Deschamps. La pregunta que muchos mexicanos se harían es: ¿no será demasiado tarde?
Como siempre la mejor opinión es la de usted, amable lector. Hasta la próxima.





