Los profesores tamaulipecos, que no son todos los sindicalizados sino solo 800 confirmó, el todavía secretario de educación Diódoro Guerra Rodríguez, puntuales se dieron cita en las oficinas del Sartet. Cuando apenas se asomaba la comitiva en el salón de actos múltiples, su maestros estaban en pleno abucheo, Arnulfo Rodríguez llegó tarde, en la fila de los ex también estuvieron Jorge López Tijerina, Jaime Medellín, Enrique Meléndez y Óscar Ramos Salinas.
Erika Crespo lució un vestido negro, propio de los velorios de rancho, un collar de fantasía color Panal, las zapatillas tenían una cadena de acero dorado que caía sobre el empeine. Mal peinada pero en la primera fila, desentonaba con los delegados acreditados, la mayoría de blanco.
A los integrantes de la mesa principal los recibieron con abucheos que se prolongaron durante la media hora que transcurrió el acto protocolario, solamente cegaron durante los honores al lábaro.
A Rafael Méndez Salas ni un minuto le cedieron, lo acosaron con gritos, silbidos, abucheos. Le dijeron de que se va morir. Por momentos el titubeo lo hizo detener su discurso, pero los gritos no cejaron y siguió hablando. Los gritos sobresaltaban cuando el dirigente señalaba logros.
Cuando habló de la reforma educativa, los abucheos en sus contra se agudizaron, retumbaron en las paredes del recinto. Mientras los esquiroles de su comité, exclamaban unidad, pero fueron más agudos los gritos de protesta.
Los ex secretarios, ni aplaudieron ni le gritaron a Méndez Salas, fueron testigos mudos del repudio. Que alcanzó al secretario Diódoro Guerra Rodríguez quien representó al último gobernador priísta Egidio Torre Cantú.
Los gritos de fuera, fuera, fuera, opacaron la lista de logros que el ex dirigente quiso presumir al auditorio. Su prospecto llegó tarde al reparto de abucheos, Rogelio Ortiz Mar, escurridizo, sin recato pasó frente al presídium con un grupo de maestros que ocuparon la primera fila. También Arnulfo llego tarde.
La mayoría de los profesores de perfil joven predominan en el congreso. Los maestros de la tercera edad ocuparon las primeras filas. Estos se mantenían en silencio. Son los mismos que tienen más de 40 años y que se han convertido en “la engorda” de la Sección 30.
Los reclamos se formalizaron en las declaraciones de los ex dirigentes magisteriales a la prensa, donde acusaron al comité saliente de haber perdido la pluralidad y convertir la Sección en un apéndice del Panal. El partidismo nos confronta, coincidieron. Son muchos los reclamos para que puedan estar equivocadas las bases, fue otra de las expresiones. Tenemos la alternancia enfrente y no la ven los que se van.
Lo cierto es que los vientos de cambios ya rebasaron a viejos y jóvenes del sindicalismo magisterial. Porque el gobierno que se va entrego “en mazorca” la lucha del magisterio y de otros gremios provenientes de un “sindicalismo rancio” al gobierno del cambio.
Así, el nuevo gobierno, que sí ejercerá el rol de patrón, porque es un partido basado en los intereses de la productividad, en el rendimiento, pero sobre todo en el cumplimiento del contrato colectivo de trabajo, bien empata con la política educativa que desarrolla el presidente Peña y el secretario Nuño, pareciera que hablan el mismo lenguaje.
Y como los profesores le urge fortalecer su estructura ante el gobierno de “los cuernos”, lo más probable es que lo hagan mal, porque dícese en la sabiduría popular que, la urgencia es la prisa de los tontos. Por lo mismo, habrían perdido la lucha, sin llegar al campo de batalla.






