Duilio Davino emprendió un difícil viaje como director deportivo del Monterrey, su primera faceta como directivo, y le ha costado. Con él al frente del proyecto, el equipo se ha sumido en una crisis de identidad a pesar de tener una plantilla costosa.
Es de esos problemas que Davino sabe se tienen que resolver con futbol, algo de lo que le aprendió a Ricardo La Volpe el tiempo que pasaron juntos, que no fue poco. Sobre todo, en el Tri, su relación se intensificó y ahora se reencontrarán como adversarios.
“De La Volpe sólo puedo expresar cosas buenas. Lo tuve en muchos partidos de Selección Nacional y fue mucho todo lo que le aprendí. Si no fui al Mundial de Alemania 2006 fue por bajo rendimiento mío, nunca por su carácter o por otra causa, en eso no se le puede criticar. Con La Volpe sólo juegan los que estén bien”.
Con el ojo crítico de La Volpe en el aspecto futbolístico, la relación fuera de la cancha podría ser igual de intensa, pero Duilio Davino reconoce a un hombre agradable y de buenos conceptos para afrontar la vida. Su hermano Flavio se convirtió en yerno del técnico del América y eso ha propiciado muchos encuentros familiares.
“Es un tipo muy agradable con el que además de futbol he pasado cenas de Navidad y encuentros en casa. Es alguien muy real, frontal, al que de repente por como lo ves en el banquillo no le encuentras la forma cuando se pelea con sus nietos en un partido de videojuego o con sus hijas hablando de futbol”.
Davino, quien se encierra en sus propios asuntos con Rayados, apenas tendrá tiempo para saludarlo, pero siente que el América no se ha equivocado al elegirlo.
“Se hablan muchas cosas de La Volpe, sobre todo en el trato al jugador diciendo que a veces es ofensivo. Creo que si en el América comprenden que es su forma de ser avanzarán mucho”, concluyó.






