Londres.- El Alto Tribunal sentenció ayer que la activación del proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) requiere un voto del Parlamento, una decisión que podría retrasar el Brexit.
En tanto, el gobierno de la primera ministra Theresa May dijo que apelará ante la Corte Suprema, ya que el fallo de ser ratificado podría impedirle iniciar las negociaciones de salida el 31 de marzo como estaba previsto. La apelación será a principios de diciembre.
Tres jueces sentenciaron que May no tiene el derecho de usar su poder ejecutivo para activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa tras el cual comienzan dos años de
negociaciones para establecer las condiciones de salida.
“El Tribunal no acepta el argumento presentado por el gobierno” que juzgaba que el voto del Parlamento no era útil. “El Tribunal acepta el argumento principal de los demandantes”, dijeron los jueces.
La premier anunció el mes pasado su intención de activar el artículo 50 a finales de marzo, mientras que la mayoría de los miembros de la Cámara de los Comunes realizó una campaña para permanecer en el bloque europeo.
Varios demandantes cuestionaron el derecho de May de iniciar el Brexit en un caso con grandes implicancias constitucionales referidas al equilibrio de poder entre el Parlamento y el gobierno.
Sostuvieron que la salida de la UE eliminará derechos como el de la libertad de tránsito dentro del bloque lo cual requiere la aprobación del Parlamento.
En teoría, el Parlamento podría bloquear el Brexit, pero pocos esperan que eso ocurra, dado que los británicos votaron en junio 52% contra 48% a favor de abandonar la UE.
Una portavoz del despacho oficial de la premier confirmó que May conversará hoy por teléfono con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para informarle que mantiene el calendario previsto respecto al Brexit. También espera hacerlo con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y líderes de algunos países de la UE.
Nigel Farage, líder interino del Partido de la Independencia de Reino Unido, quien dirigió la campaña en favor del Brexit, dijo que le “preocupa que una traición esté cerca” y advirtió que, si se retrasa el proceso, los políticos tendrán que enfrentar la “ira pública”.
Para el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, que defendió la permanencia en el bloque, la decisión confirma la necesidad “de transparencia” y de comprometer la responsabilidad del Parlamento sobre las condiciones del Brexit.






