La crisis de inseguridad en Tamaulipas de los último doce años, además de generar inestabilidad y frenar el desarrollo de las regiones productivas, así como provocó la salida de capitales relevantes junto con sus dueños, también exilió a los grupos políticos regionales propios de esta región desde épocas remotas del porfiriato, del portegilismo, hasta el alemanismo, sin ignorar el salinato.
El exilio de los grupos regionales que tenían el control social, económico y político en los 43 municipios tamaulipecos, han dado paso a nuevos grupos que han ocupado las vacantes caciquiles, matizados por la generación espontánea de la masas rebeldes, que han dado muestras de la capacidad de riesgo y de esa manera construir nuevas estructuras en segmentos distintos de la sociedad.
Es así como la inseguridad en las regiones urbanas y rurales de lo que fue el Nuevo Santander han hecho surgir como por generación espontánea estructuras diferentes a las establecidas durante el priato de Portes Gil con sus sindicatos campesinos.
Enfermas y nocivas en el transcursos de los 86 años en el poder y finiquitadas por los gobiernos deplorables de los últimos 25 años, se han ido, aunque contradictoriamente hoy se requiere como un contrapeso ante la derecha extrema que triunfó en la última elección tamaulipeca.
El riego de los malos gobiernos es un ente perenne, ya que en la modalidad de estos tiempos apocalípticos estimula a quienes ejercen el poder.
Y ha sepultado los cacicazgos nocivos que en su momento resultaron innovadores pero que al paso del tiempo se anticuaron y desfasados, sobre todo discapacitados ante las demandas ciudadanas.
Pero a la llegada de nuevas formas de convivencia y demandas propias de la modernidad social. Surgen nuevos cacicazgos, más invasivos menos condescendientes, irrestrictos en el cumplimiento del deber desde los paradigmas de una moral social. Y se legitiman con la empatía de los reclamos de la población. Por el incumplimientos del régimen anterior.
Un régimen caduco que convirtió a sus seguidores en los hazmereir, por los escándalos del último ciclo de ingobernabilidad y ausencia de un rumbo transparente por la inercia de una opacidad inducida por los hombres del poder.
Y vergonzante! Porque sin recato ha expuesto a sus ciudadanos tamaulipeco al juicio implacable de los connacionales que difunden expresiones lesivas por las circunstancias propias de la región tamaulipeca, pero sobre todo por los procesos judiciales que se les siguen a sus últimos gobernantes en territorio nacional y extranjero.
Insatisfechos por la pena moral de los tamaulipecos, dejaron como herencia a sus dos notarios públicos, uno de ellos también abogado litigante, como legisladores, defensores del derecho y de las causas priístas.
Las dirigencia inmediatista que se perfilan hacia el primer tramo con la identidad de oposición, se resiste a renovarse, como recién nacidos desconocen el rumbo, embriagados por el poder de casi un siglo perdieron la brújula. Y sus seguidores pasan por un estadio de desilusiones.
Por otra parte, fue la reportera, columnista, conductora y productora de radio Adriana Heredia Cisneros, quien difundió el tuit del gobernador tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, cuando informa que está presidiendo el desfile de la Independencia de México, que ha generado el asedio de las redes sociales en contra del mandatario. Causa extrañeza el hecho, porque el mismo gobernante es consciente de lo demandante e importante que son las redes sociales. Por lo mismo será necesario que Cabeza de Vaca designe a un operador de las redes sociales, pero sobre todo que se deje ayudar por su equipo.





