Bogotá.- La firma del acuerdo definitivo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue ayer en la capital colombiana con gran sobriedad, muy distinta a la realizada el 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena de Indias, donde destacó la opulencia, el calor y el júbilo.
El texto, alcanzado el 12 de noviembre para incluir propuestas de la oposición tras el revés electoral del 2 de octubre, busca poner fin al conflicto armado.
En la firma del anterior acuerdo la euforia se desbordó con la presencia de más de dos mil 500 invitados, entre ellos jefes de Estado y líderes de organismos multilaterales como la ONU, que se reunieron en el Patio de Banderas del Centro de Convenciones.
En un contexto distinto, el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, (alias Timochenko), firmaron el primer acuerdo.
En la primera firma, los discursos tuvieron pausas. El de Santos por la notable emoción que vivía y el de Timochenko por el susto que sintió al paso de varios aviones de guerra en una muestra acrobática. Por el contrario, en Bogotá los textos fueron leídos de corrido.
“Este es un mejor acuerdo”, aclaró Santos, mientras que Timochenko pidió la conformación de “un gobierno de transición” para garantizar su implementación.
La decisión, sin embargo, es cuestionada por el expresidente y actual senador, Álvaro Uribe, cuyo partido anunció que llamará a los colombianos a las calles.
Aunque Uribe reconoció que hubo mejoras con respecto al texto inicial, destacó que aún resta cambiar “aspectos sustanciales” y esbozó la idea de juntar firmas para un referéndum que revise ciertos puntos.
Al Teatro Colón, en Bogotá, asistieron cerca de 800 invitados, todos con traje de corbata azul oscuro o negro, no hubo acceso a la prensa y la ceremonia duró 50 minutos.
El acuerdo fue llevado ayer al Congreso, de mayoría oficialista, donde debe ser aprobado e iniciar el proceso de implementación.
El debate, que iniciará el martes en ambas cámaras, será abierto y televisado, y con participación no sólo de legisladores, sino también de víctimas y opositores.
Santos, ganador del Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por la paz, no sólo tiene mayoría en el Congreso para lograr la aprobación del pacto, sino también para pasar los proyectos de ley necesarios para implementarlo.
El único partido que se opone es Centro Democrático, liderado por Uribe, que cuenta con cerca de 20% de las bancas en el Senado y un poco menos en la Cámara de Representantes, por lo que se estima se logrará refrendar.






