Parece que estamos en medio de un Congreso mudo y timorato.
Un Congreso que le da miedo debatir.
Un Congreso que nadie domina, o al menos, nadie hace el intento por hacerlo.
Y es que la bancada opositora siempre se adelanta a hablar a los de la mayoría, y éstos son quienes tienen que contestar.
Pero esa oposición también teme ir más allá. Le da miedo enfrentarse usando la Tribuna y todo lo dejan a la declaración informal o bien en una manejada rueda de prensa en donde contestan a medias.
Una mayoría en donde sólo tres o cuatro se han atrevido a decir algo. Una mayoría que sigue sin meterse a fondo y que dan la percepción que tiene que pedir permiso hasta para ir a hacer pipí.
Una chiquillada que no hace nada, que no pesa, que no hace ruido, que no se mete, ni en productividad ni en el discurso mediático.
La LXIII Legislatura carece de una figura opositora, de esa piedra en el zapato que le saque canas verdes al líder parlamentario y que les dé dolores de cabeza a los empleados del área de Asuntos Legislativos.
En la anterior legislatura había un Jorge Valdez Vargas que siempre debatía y siempre tenía algo que decir con argumentos. Un Alfonso de León que les ganaba ideas a los demás. Un Arcenio Ortega que discutía y ponía a trabajar a todos.
En otras legislaturas recordamos a un Manglio Murillo que obligaba al de la mayoría a responder. Una Beatriz Collado que daba de qué hablar y hacía enfurecer hasta al más paciente priista.
Y como no recordar a un Alejandro Ceniceros, a una Diana Chavira, a un Jorge Díaz Casillas o a un Julio Martínez Infante. Es más, hasta el mismísimo Cabeza de Vaca que cuando llegó ir a las sesiones hizo subir a la Tribuna a un Gamundi que siempre evadía el micrófono.
Pero no, ahora no hay esa figura. Es un Congreso mudo. Es un Congreso sin una oposición que se atreva y sin una mayoría que ponga el ejemplo. Es un Congreso, insisto, mudo.
En lo que va de la presente gestión parlamentaria sólo ha habido un debate y a medias, que se dio cuando la designación del Procurador y Anto Tovar subió al estrado a dar su posicionamiento respecto al tema. Sólo hubo una contestación que no dejó a nadie contento.
De ahí en fuera, no hemos visto algo fuerte.
Estamos esperando el colmillo de Joaquín Hernández y Ramiro Salazar. Las ganas del mismo Anto y Copitzy. La experiencia legislativa de Carlos García y de Glafiro Salinas. El entusiasmo de Chuma y los conocimientos de Oscar Martín Ramos y Rafael González Benavides.
Pero no, nadie se atreve. Siguen mudos. Nos quedan mucho a deber.
EN CORTO
UNO.- Si hablamos de un partido que no hace nada, absolutamente nada es Movimiento Ciudadano. Su única diputada no ha respondido a las expectativas. Ya deberían decirle algo, llamarle la atención. No puede ir solamente a calentar una curul.
DOS.- El PRI insiste en la eliminación de la tenencia vehicular. Tiene argumentos, pero no tiene calidad moral para discutir ese tema. Lo peor es que nadie de los demás Diputados de “oposición” los ha secundado.
TRES.- La bancada del PAN se ha venido quedando atrás en la presentación de iniciativas. Es cierto, la productividad no debe medirse por el número de iniciativas ingresadas al Pleno, pero caray, no pueden ser tan pasivos.
PREGUNTAS
¿Les dará miedo debatir? ¿El diputado del PVEM de qué lado juega? ¿Por qué no hay izquierda en el Congreso?
DIMES Y DIRETES
“Creo que (el tema de Maki Ortiz) se está dramatizando de más”: El diputado del PAN, Jesús María Moreno Ibarra.
Políticos en la red: Maki Ortiz en Twitter (@MakiOrtizD) “Agradezco a los diputados PRI y Verde la oportunidad de explicar la ley de ingresos del municipio de Reynosa”.
Y en otro tuit más adelante: “La próxima semana podré explicar la ley de ingresos con mi bancada PAN”.
PUNTO FINAL.- “Tolerancia, tolerancia, palabrita en el mantel, pocos platos se la sirven, muchas bocas a comer”: Silvio Rodríguez.
Twitter: @Mauri_Zapata





