Xalapa.- La Procuraduría General de la República (PGR)recibió ayer otra denuncia en contra del exgobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa por los delitos de desaparición forzada y omisiones en una investigación ministerial 844/2011, la cual fue presentada por Pedro Mávil, padre de la joven Gemma Mávil, quien el 3 de mayo de 2011 desapareció en esta capital.
La denuncia fue ampliada porque el padre e integrantes de la organización civil Familias Enlace Xalapa denunciaron el pasado 27 de noviembre ante la PGR, aunque ésta sólo iba en contra de Luis Ángel Bravo Contreras, exfiscal general y de personal de la Fiscalía, por las omisiones registradas en el depósito de cuerpos en una fosa común en el panteón de Palo Verde.
La joven profesionista, originaria del municipio de Xico, acudió a Xalapa a una entrevista de trabajo, pero fue víctima de secuestro. Su familia pagó el rescate, y a partir de este momento no volvieron a saber de su paradero.
En septiembre de 2011, la hija de don Pedro Mávil fue localizada sin vida, pero las autoridades no les reportaron el hallazgo, pese a que ya había presentado una denuncia. El cuerpo de la joven se fue a la fosa común del panteón Palo Verde, en la que ya había cadáveres acumulados que, a lo largo de seis años, sólo en esa fosa, sumaron 192.
El de Gemma Mávil es uno de los numerosos casos que se denuncian en la entidad y que ocurrieron durante el recién concluido sexenio de Javier Duarte, a quien le atribuyen responsabilidad al encabezar la cadena de mando y ser omiso ante las irregularidades.
Por meses, hubo solicitudes de exhumación del cadáver que cumplía con las características de la joven, pero al buscar en la fosa no encontraron el cuerpo para realizarle los estudios correspondientes y poder identificarla; ahí se conoció que en el panteón, al no tener suficiente espacio, invadieron otras fosas y depositaron restos.
La Fiscalía reconoció que en ese sitio se depositaron 192 cadáveres y no todos contaban con registro, porque el libro de defunciones, que lleva el registro de cuerpos depositados, “desapareció” de las instalaciones del Semefo; no hay indicios de que algún empleado hubiese sido investigado por esta irregularidad.






