Barcelona.- Ubique a España en un mapa. Dirija la mirada hacía el sur. Y ahí, al final de la península ibérica y mirando a África, encontrará un alargado trozo de roca de 6.8 kilómetros cuadrados de extensión que se llama Gibraltar. Se trata de un pequeño territorio británico de “ultramar” que es motivo permanente de polémica entre España y Reino Unido.
La histórica tensión entre estos dos países europeos –otrora grandes imperios– regresa cada cierto tiempo. Un conflicto heredado de un pasado colonial que en el mundo de hoy es difícil de entender. Pero estas cosas aún suceden en la vieja Europa del siglo XXI.
“España quiere que Gibraltar sea español; los gibraltareños quieren ser británicos; a Reino Unido no le importa demasiado, pero no está dispuesto a obligar a una población de 30 mil habitantes a que sean españoles en contra de su propia voluntad”. Así resume Giles Tremlett, colaborador del diario británico The Guardian, el trasfondo de este antiguo conflicto.
Explicaban que las tensiones entre España y Reino Unido por este territorio son permanentes, pero con grado de intensidad distinto según el momento. “Este tema no de-saparece nunca”, remata.






