Ciudad de México.- Ni Oribe ni Silvio Romero. El que apareció cuando más lo necesitaba el América fue Cecilio Domínguez, definiendo el triunfo sobre el Veracruz con un remate de cabeza. Primer partido del paraguayo en el futbol mexicano y primer triunfo de las Águilas en el Estadio Azteca, después de dos derrotas en fila.
En su presentación, Cecilio corrió con suerte. El 10 intentó jugadas de lujo, mostró velocidad y, aunque se perdió dos ocasiones claras, cerró la noche con una gran definición en el área (60′), habilitado por un servicio de Carlos Darwin Quintero. El encuentro, para entonces, favorecía a los Tiburones en cantidad de oportunidades, pero iba siendo de mejor posesión de los locales.
Antes del gol, Oribe ya había mandado dos disparos por encima del arco y Darwin fallado un mano a mano frente a Melitón Hernández. Pero más costosos fueron los errores de la visita, porque Eduardo Herrera dejó escapar la más clara, tras una triangulación iniciada por Ángel Reyna, y el dominio del primer tiempo no se pudo reflejar en el marcador.
Más méritos había hecho el equipo veracruzano, quitándole la iniciativa a su rival, aunque perdió gas en el complemento. Y fue entonces que apareció la mejor versión de las Águilas, empujadas por la acción de Cecilio y también por los contragolpes a velocidad. Con eso, el cuadro del argentino Ricardo La Volpe se hizo fuerte, terminando su primer encuentro con la meta en ceros.
No obstante, quedó al descubierto su poca constancia en el juego: por momentos, el América pareció no tener idea, se perdió en el mediocampo y, de no ser por las fallas ofensivas de los escualos, habría tenido que remar contracorriente como en las dos anteriores jornadas.






