La economía fronteriza dejó de ser boyante, sobre todo en el lado del estado de Texas, lo mismo se repite en otras regiones como California, donde el turismo mexicano decreció por la paridad de la monedas de los dos país colindantes, en este caso México y Estados Unidos, aún cuando ha sido recurrente la debilidad y la inferioridad del peso mexicano frente a la divisa verde, durante la historia de los dos países. Es notoria la ausencia de los turistas mexicanos en los espacios dedicados al comercio en “gringolandía”.
Y aún cuando el flujo del turismo mexicano no define ni satisface las demandas de la economía de ese país, el peso de los mexicanos sí oxigena la actividad comercial en el Valle de Texas. Donde los inversionistas en bienes y raíces obtuvieron relevantes dividendos en los últimos quince años, cuando la recesión económica en la nación poderosa del universo, entró en su último período que llevó su economía a comprimir la actividad.
Y se prevé que algo similar sucedería con depreciación del barril del crudo y del gas natural en los mercados internacionales.
Ya que es el Valle de Texas, una región propia para la exploración y explotación de yacimientos petroleros y gasíferos, pues es donde se localizan los importantes yacimientos de gas natural de Cuenca de Burgos que lo mismo comprende el norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila que el sur de Texas.
Por lo mismo si a la caída de la actividad comercial en el Valle por la ausencia de mexicanos y a la huida de estos por la amenaza de cancelación de visas por el efecto Trump, para quienes adquirieron ciudadanía en calidad de “migrantes dorados”. Los analistas advierten una inminente y recurrente recesión económica, por lo menos para los próximos cuatro años, correspondientes al primer periodo de la administración del magnate.
Ya que la economía sintomáticamente dejó de responder a los estímulos propios de las acciones agresivas del magnate convertido en presidente de la república anglosajona. Y ante tales circunstancias, el comercio regional de las dos frontera, está comprimido y asfixiado.
Y no obstante que la venta de perfumes, bebidas etílicas, accesorios, atuendos personales y otros conceptos del comercio fronterizo, no define los activos de la macroeconomía norteamericana, sin influye en los valores de una economía regionalizada, pero mancillada en este momentos por las medidas adoptadas por el magnate considerado por algunos comentaristas, un “chivo en cristalería”.
En contrapelo, el flujo del turismo fronterizo se invirtió y no obstante al “miedo prieto” derivado por la inseguridad, hoy por hoy repuntaron las ventas de los comercios de las diez ciudades fronterizas tamaulipecas. Como son Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Valle Hermoso, Río Bravo, Miguel Alemán, Díaz Ordaz, Camargo, Mier y Nueva Ciudad Guerrero.
Lo cual alienta el retorno de la inversión de quienes un día abandonaron la región tamaulipeca ante el “espejismo” económico que les presentó el escenario Yanqui. Que hoy se torna adverso por la intransigencia de las nuevas políticas migratorias del gobierno de Washington.






