Las primeras semanas de la administración de Donald Trump han sido más que de retórica. El presidente estadunidense representa un riesgo de escala global para las condiciones económicas y la solvencia de los gobiernos. Y, en ese entorno, México es uno de los cinco países que más problemas afronta: por la relación comercial, el flujo de capitales desde esa nación, los límites a la migración y las remesas, consideró Fitch Ratings.
Las naciones con el mayor volumen de inversión estadunidense en manufactura son Canadá, Reino Unido, Países Bajos, México, Alemania, China y Brasil, mencionó Fitch.
Los principales riesgos para la calificación a la solvencia de los países incluyen la posibilidad de cambios perjudiciales en las relaciones comerciales, la disminución de los flujos internacionales de capital, los límites de la migración que afectan las remesas y la confrontación entre dirigentes políticos y funcionarios estadunidenses que contribuyen a la volatilidad de los mercados financieros, apuntó la firma este viernes.
La materialización de esos riesgos afectaría el crecimiento económico y añadiría presión a las finanzas públicas de los países, comentó.
El riesgo económico y financiero de la retórica y las medidas anunciadas por el nuevo gobierno estadunidense es global, como mencionó Fitch. Pero, por ahora, cinco países los que más han quedado expuestos a la forma de conducir el gobierno del empresario inmobiliario y presentador de televisión.
Los países que corren mayor riesgo de sufrir cambios adversos en los fundamentos de la calificación de solvencia son aquellos con estrechos vínculos económicos y financieros con Estados Unidos que están bajo escrutinio debido a desequilibrios financieros existentes o a percepciones de prácticas injustas en sus relaciones bilaterales, añadió.
Canadá, China, Alemania, Japón y México han sido identificados explícitamente por la administración estadunidense como naciones que han tenido arreglos comerciales o políticas cambiarias que merecen atención, pero es poco probable que la lista termine allí, agregó.
De hecho, recordó que el cambio de estable a negativaen la perspectiva de calificación de la deuda de México, en diciembre pasado, reflejó en parte una mayor incertidumbre económica y la volatilidad de los precios de los activos financieros tras la elección estadunidense del 8 de noviembre.
El gobierno de Washington ha abandonado el Acuerdo Transpacífico, confirmado una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (que incluye a Estados Unidos, Canadá y México), reprendido y amenazando con sanciones a compañías estadunidenses que invierten en el extranjero y acusado a algunos países de manipular el tipo de cambio para sacar ventaja comercial, enumeró Fitch.
El impacto total de esas iniciativas no se conocerá por algún tiempo y dependerá de las negociaciones entre múltiples partes y acontecimientos imprevistos. En pocas palabras, mucho puede cambiar, pero el tono agresivo de la retórica de la administración estadunidense no presagia un fácil periodo de negociación ni sugiere que haya mucho margen para el compromiso, aseguró.






