Barcelona.- Una imagen: cuatro menores corren desnudos sonrientes tomados de la mano; en el centro una niña con pene y un niño con vulva. El mensaje que acompaña el cartel dibujado dice: “Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo. Hablemos de ello”.
Éste fue un anuncio que apareció el pasado enero en un centenar de espectaculares de varias ciudades del País Vasco y Navarra –en el norte de España– como parte de una campaña impulsada por la asociación de familiares de menores transexuales, Chrysallis Euskal Herria. Estos carteles intentaban sensibilizar sobre una realidad tan concreta como invisible: la de los menores transexuales.
Esta campaña, que pasó casi desapercibida en el resto de España, está en el origen de la última polémica en ese país: el llamado autobús “tránsfobo” que, a instancias de la organización ultra
católica Hazte Oír, intentó de momento, sin mucho éxito, recorrer varias ciudades españolas con un mensaje que parece ser la contracampaña de la lanzada por Chrysallis.
PROHIBIDO CIRCULAR
Los niños tienen pene y las niñas vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”, eran las palabras que se podían leer en el autobús color naranja que, tras circular un par de horas por las calles de Madrid, fue inmovilizado, primero, por la Policía Municipal de Madrid, alegando que el vehículo violaba el reglamento municipal sobre la publicidad en la vía pública.
Después vino el frenazo judicial. Un magistrado español prohibió la circulación del vehículo al considerar que esta campaña supone “un acto de menosprecio a las personas de orientación sexual distinta para lesionar su dignidad”. El autobús, según el auto del juez, no podría salir a la vía pública hasta que no retirara los mensajes contra la transexualidad que lucía en sus costados.
Para sortear el veto judicial el colectivo Hazte Oír se las ingenió y volvió a las calles con otro autobús más pequeño y con el mensaje mínimamente cambiado. ¿Los niños tienen pene? ¿Las niñas tienen vulva?. Al añadirle signos de interrogación y suprimir parte del eslogan original, la organización ultraconservadora pretendía seguir con su ruta por ciudades españolas.
EL MENSAJE QUEDA “CENSURADO”
Pero a esta historia de controversia no acaba aquí. En los últimos días surgió un nuevo capítulo: la organización ultracatólica presentó otro autobús que con modificaciones en su polémico lema, que ahora es: “los niños tienen ‘censurado’, las niñas tienen ‘censurado’, omitiendo las palabras “pene” y “vulva” del original.
De esa manera pretenden convertir su campaña en una defensa de la libertad de expresión. “No nos vamos a amedrentar”, dijo en múltiples ocasiones el presidente y fundador de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, que se ha presentado ante los medios de comunicación como víctima de una campaña contra su “derecho a la libertad de expresión” y acusó que la retención del autobús es un triunfo de la “inquisición gay”.
Pero la ruta por España que pretende hacer Hazte Oír será todo menos plácida. A tenor de las fuertes protestas que se dieron tanto en Madrid como en otras capitales españolas como Valencia y Barcelona, donde sus respectivas alcaldesas mostraron su repudio contra el autobús, se puede prever que los obstáculos no han terminado.






