Si un gobierno quiere que la población acuda a pagar sus impuestos, lo que tiene que hacer es simplificar los trámites para hacerlos más prácticos y con ello incentivar la recaudación.
Si hace lo contrario, la gente se aleja y no paga. Así de sencillo.
En la Oficina Fiscal del Estado hacen esto último, es decir, complican todo y fastidia a los contribuyentes a tal grado que provoca que algunos ya ni quieran regresar para cumplir.
Les cuento tres casos similares.
Una señora fue a pagar su tenencia. Por cuestiones fiscales su carro está a nombre de su esposo. Cuando fue a pagar le pusieron un freno:
-“Lo siento, señora, tiene que venir el dueño del vehículo”.
-“Pero es mi esposo y ahora no puede venir”.
-“Entonces traiga una copia del INE de su esposo, el acta de matrimonio y la copia de la licencia del señor, si no, no puedo recibir el pago”.
Al día siguiente fue con los documentos requeridos. Ahora le pidieron una carta más. La del esposo diciendo que su cónyuge haría el pago.
Al final llevó los papeles y otro problema, la señora iba a pagar con su tarjeta de crédito y le dijeron que debe estar a nombre del dueño del carro y además le cobrarían una comisión para hacerle efectivo el pago.
¡Caray, qué criterio!
El segundo caso:
Una mujer fue a hacer el pago de la tenencia del carro de su pareja (no están casados). Por su horario él no puede acudir en los horarios de la Oficina Fiscal. Fue lo mismo. Pero en el caso de esta persona, como no están casados no puede comprobar la unión y entonces no pudo hacer el pago. Le dieron la opción de sacar una carta notariada de que viven juntos, documento que tiene un costo y que no estaban dispuestos a pagarlo.
-“Oiga, ¿a poco cree que vengo a pagarle la tenencia a un desconocido, ni que estuviera loca? No entiendo por qué no me recibe el pago si traigo lo indispensable para pagar”.
-“Lo siento, señora, si no trae los papeles que le digo no puede recibirle el pago”.
El tercer caso es algo similar:
Un señor fue a hacer el pago de la tenencia, un compañero de trabajo, que de igual manera no podía salir de su empleo le pidió de favor que le hiciera el suyo, le dio su tarjeta de circulación y la copia de su licencia. Pero no lo dejaron.
Le dijeron que tenía que ir el dueño. Que no era posible que alguien más le hiciera el trámite. Que no les tenían permitido eso, pues.
Insisto, ¡qué criterio!
No entiendo ese esquema. ¿Qué pretenden con eso?
¿Acaso creen que alguien va ir de maldoso a pagar la tenencia de otra persona sólo por hacerle la travesura?
No es posible que sigan poniéndoles trabas a los contribuyentes cumplidos sin que haya algún beneficio por su pago puntual.
En cambio, a los incumplidos existen una serie de programas para beneficiarlos y muchos de ellos ni cumplen.
Es poco el dinero que se mueve en Victoria. Mucha gente hace un esfuerzo para poder cumplir con sus contribuciones y llegan a la Oficina Fiscal y les ponen trabas como si los servidores públicos nos hicieran un favor recibiendo el dinero.
No sean así, hombre. El Estado necesita la recaudación y en vez de haber programas para facilitar el pago de éste y otros impuestos ponen trabas burocráticas absurdas que inhiben el flujo de los contribuyentes.
De verdad no entiendo esa “estrategia”.
Ojalá mejoren en ese esquema y en vez de hacerlo complejo permitan todas las facilidades para que se pueda cumplir. Sólo así se incrementará la recaudación y por ende, habrá dinero en las arcas públicas.
PUNTO FINAL.- “Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz”: Leonardo Da Vinci.
Twitter: @Mauri_Zapata





