Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El ajetreo ya había terminado.
Hablaron muchos, antes, durante y después de la entrega de la Medalla al Mérito “Luis García de Arellano” 2017.
Ahora, Monseñor Oscar Guadalupe Lozano Medina, podría hablar de lo que parece, es uno de los temas que domina: Los Migrantes.
Le entregan la Medalla al Mérito Juan García de Arellano pero confiesa; “venía con el temor de que me pasara lo que sucedió en el reciente premio Óscar a la mejor película”
“Ojalá que las estructuras sean justas con ellos”.
No solo se refiere a los migrantes y deportados, también a los indigentes, a los abandonados que muy pocos le invierten.
Sabe que viene una gran ola que, quizás a mediados o finales de este año, se sienta realmente.
Ya está en la camioneta que lo va a conducir a una comida que le preparo la clase política en el poder.
Ahí no va a estar la Diputada que promovió la presea para Monseñor, la legisladora Irma Amelia García Velasco, hoy faltó “por causas a su encomienda como legisladora”.
De las políticas migratorias que está realizando el Gobierno de Enrique Peña Nieto, prefiere no hablar.
Monseñor Oscar Guadalupe Lozano Medina, originario de Nuevo Laredo, no conoce a detalle lo que hacen, pero no se ve que sea suficiente.
“Realmente es un asunto de todos, hay que estar preparados y si realmente se viene esa avalancha de hermanos que van a regresar…
“Es un asunto de que todos nos preparemos para estar siempre atentos y ver por los necesitados”.
Por eso Lozano Medina, dedicó este reconocimiento a los migrantes que en este momento están siendo repatriados.
“A las madres y niños migrantes que están siendo separados, a los que no hayan el camino en el desierto y ya no aguantan el hambre y la sed, a los que están siendo en este momento encarcelados o maltratados, a los que mientras estamos aquí enfrentan injustamente una infame discriminación”.
Esa cita fue parte de su mensaje ante el pleno del Congreso y en presencia del Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Frente a la clase política a la que le dijo que “pueden contar con la iglesia que no es enemigo del Estado, ni pretende en ningún momento el poder político, cada quien en su ámbito hace lo que le corresponde”.
Para entonces, ya se había creído el reconocimiento, y es que en tribuna, confesó que “venía con el temor de que me pasara lo que sucedió en el reciente premio Óscar a la mejor película, que al llegar aquí me dijeran. “disculpe, nos equivocamos, el premio no era para usted” Pero gracias a Dios que no fue así.
Los archivos históricos del Poder Legislativo en Tamaulipas, no registran el reconocimiento público a un sacerdote.
Hoy desde la tribuna del Congreso, Monseñor Lozano, les pidió a los Congresistas: Caminemos juntos, escuchándonos, dialogando, para que podamos, donde sea posible, trabajar unidos por el bienestar y dignidad de todo ser humano que pase por estas tierras”.






