Era la tarde del domingo 20 de marzo de hace 23 años. Mi jefe en ese entonces era Alejandro Chávez, jefe del departamento de grabación de la Secretaría de Información y Propagando del CEN del PRI y planeaba la semana de trabajo.
La oficina estaba ubicada en el sub sótano del edificio dos del complejo tricolor en la colonia Buenavista de la Ciudad de México.
Junto con Armando Zaragoza jefe de estenógrafos, Chávez hacía la lista de los grabadores que cubriríamos las giras de esa semana y que iniciaba el martes en Mazatlán y Culiacán. El miércoles La Paz y Tijuana; jueves Mexicali y Guaymas, y viernes Hermosillo.
Éramos seis grabadores y ocho estenógrafos. A mí me tocó cubrir Mazatlán, Culiacán y Hermosillo saldría el lunes temprano a Sinaloa, formaba parte del equipo de avanzada.
Los lunes el candidato tenía siempre reuniones privadas y de evaluación.
Llegamos el lunes al medio día a Mazatlán en vuelo comercial. Íbamos dos personas de logística, un fotógrafo, un estenógrafo, la gente de sala de prensa (fax, copias, telex, técnicos, asistentes, maleteros) y un servidor como grabador.
Nos trasladamos al lugar en donde el candidato tendría el primer evento (era un masivo cerca del Malecón) después tendría una reunión en un hotel. Verificamos que se instalara la comunicación evento-sala de prensa para el día en ambos lugares.
En un avión del gobierno del estado, nos trasladaron a Culiacán en donde también habría dos eventos ese mismo día y ahí se instalaría la sala de prensa.
Para el martes, mi jefe Alejandro Chávez me comentó que quien estaba designado cubrir La Paz y Tijuana no podría ir por enfermedad y entonces me mandó a mí de avanzada, en un vuelo, primero a la capital de Baja California Sur a donde alcanzaría a esa otra avanzada e incorporarme con ellos.
Allí estuvimos el martes estuvimos y el miércoles 23 de marzo nos trasladamos muy temprano a Tijuana a donde nos llevaron a conocer en dónde iba a hacerse el evento de Lomas Taurinas. Todo parecía normal, como en otras giras que también tuvimos la oportunidad de cubrir de enero a marzo de ese año en esa inolvidable campaña.
Ese día (23 de marzo) después del acto en Lomas Taurinas habría un evento más en Tijuana, era una cena con maestros en un hotel de esa ciudad.
Llegó la hora del evento. Nosotros estábamos instalados en la sala de prensa a donde nos llegaba el audio del evento vía telefónica para pasarle la grabación a los estenógrafos y éstos a su vez hicieran las versiones estenográficas casi en tiempo real.
A un lado mío estaban los estenógrafos Leticia Rayas, Emilio Alonso, Marco Arroyo, Armando Zaragoza, Víctor Juárez y el entrañable negro José Luis Ávalos (él transcribió solito todo ese último discurso).
Terminó el evento. Cerramos la comunicación. Los estenógrafos terminaron su transcripción y nos disponíamos ir a comer. Estábamos en el hotel Plaza. Según el programa había un ajuste de tiempo hasta las 19:30 horas y un espacio para el corte de prensa y que los reporteros que cubrían la campaña tuvieran un espacio para hacer sus notas.
De pronto, apareció en la televisión local imágenes del atentando al candidato y en esa sala de prensa todo fue confusión. Ya no hubo tiempo para ir a comer.
Zaragoza me pidió que lo acompañara con mi grabadora al hospital general y el taxi exclusivo para el área de grabación no llevó hacia ese lugar. No se pudo hacer más en cuanto a trabajo se refiere, pero cuando salió Liébano Sáenz a dar la noticia del fallecimiento del candidato, sólo pude acercar el micrófono de la grabadora UHER.
Tuvimos la oportunidad de cubrir giras por al menos 16 entidades. Nos tocó cubrir la primera gira (Sonora) un día después de su “destape”. La primera de campaña (Huejutla, Hidalgo el 10 de enero).
Ayer se cumplieron 23 años de aquél evento que cambió la historia del país y que, insisto, tuvimos la gran oportunidad de cubrir como grabadores del CEN del PRI, trabajo (y vocación) que heredé de mi padre.
También, de alguna manera le debemos esa oportunidad a Miguel González de la Viña, ya que si no nos hubiese echado de la facultad que entonces él dirigía no me hubiera tenido que ir a la Ciudad de México a trabajar.
Aún conservo la hoja con el programa y agenda de ese día. Son cosas que no se pueden tirar a la basura.
Recordamos a nuestros compañeros de grabación: Alejandro Chávez Jorge López, Jorge Colunga, Isidro González y Arturo González Coronel.
Pero sobre todo le debo esa experiencia a Armando Zaragoza Castillo quien fue el que me tuvo confianza para formar parte de ese equipo a pesar de mis 19 años de edad e incorporarme al equipo de grabadores.
Fue una experiencia inolvidable y que jamás cambiaríamos por nada.
PUNTO FINAL.- “El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”: Quevedo.
Twitter: @Mauri_Zapata
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