Más a la fuerza que por convicción el Poder Ejecutivo presentó al Legislativo el proyecto de Ley Anticorrupción para el Estado de Tamaulipas, misma que se tardaron casi medio año en atender.
Es un hecho que esta iniciativa será aprobada sin modificarle ni una sola coma, sin aportar nada nuevo y sin que pueda haber debate alguno para ser avalada.
Este miércoles, durante la sesión del Congreso local se habrá de dar cuenta de que se recibió y la Mesa Directiva lo turnará a la Comisión de Puntos Constitucionales o quizás, se vaya a crear alguna Comisión Especial para su estudio, análisis y dictaminación.
No dude que de crearse, esa Comisión la presidirá Carlos García González. Pero bueno, ese es otro asunto.
Analicemos los puntos más importantes de este proyecto:
La Contraloría y el Congreso local tendrán la facultad de manejar el Sistema Estatal Anticorrupción (SEA). El problema es que el Ejecutivo nombra al Contralor y el Legislativo en su mayoría pertenece al partido en el poder.
Las faltas administrativas graves previstas en la Ley de la materia, serán investigadas y substanciadas por la Auditoría Superior del Estado. Volvemos a lo mismo, el Auditor casi siempre es propuesto por el Ejecutivo.
El plazo de prescripción para las faltas administrativas graves, será de siete años. Me parece muy poco tiempo, un año después de que termine un sexenio, no se va a poder avanzar mucho.
Las faltas administrativas no graves serán investigadas, sustanciadas y sancionadas por los órganos internos de control dependientes del titular de la Contraloría Gubernamental. Es decir, seguirá siendo lo mismo, prácticamente eso no se cambia con lo actual, ahí no hay mucho avance que digamos.
La presentación de la declaración patrimonial, fiscal y de intereses de los servidores públicos. En la iniciativa no dice de carácter obligatorio ni de difusión obligatoria.
Será independiente, pero no autónoma. Ya ven, no se mandarán solos; siempre habrá alguien arriba de ellos que les dé órdenes.
El SEA tendrá la presencia permanente de un Comité de Participación Ciudadana, integrado por personas que participaron activamente en la promoción del sistema y pueden tener voz y voto en este Consejo. Pero lo malo de este punto es que serán elegidos por el propio sistema a través del Congreso local.
Sería obligatoria la declaración “3 de 3”. Sin embargo, hasta ahora, excepto uno que otro político, pocos han hecho pública esa declaración. En caso de que se logre, sería un avance importante.
Se tipifican con precisión las conductas que son consideradas corrupción y que van desde el soborno y el peculado hasta la actuación bajo conflicto de interés incluyendo el enriquecimiento oculto o el ocultamiento del propio conflicto de interés. Eso sí es parte de lo bueno, aunque habrá que esperar resultados, porque así se dijo mucho cuando se creó la Ley de Transparencia y la opacidad sigue presente.
Habrá un Fiscal, que si bien, no tendrá mucha autonomía, al menos dará certeza de que puede ir caminando. Lo cierto es que seguirá siendo parte del gobernante en turno.
No creo que este esquema vaya a acabar con la corrupción al interior de los gobiernos. Les aseguro que van a empezar desde abajo, es decir, desde el empleado menor y poco atacarán las altas esferas.
También empezarán por el ciudadano, que si bien, es también punto clave en la corrupción, siempre se necesitarán dos para que exista el delito y sobre todo un jefe, un miembro de la cúpula.
Las cosas pudieron haberse hecho mejor. El proyecto es prácticamente una copia de lo que han presentado en otras entidades, pero aquí va muy ligero, muy light, pues.
No se está cumpliendo con la premisa de acabar de tajo con este problema de la corrupción, sólo es un paracetamol, cuando se requiere de un medicamento mucho más fuerte.
Insisto que este fenómeno de la corrupción se acabará cuando se castigue de manera fehaciente al corrupto, pero a todos, no sólo a los chivos expiatorios. El gran problema de México no es precisamente la corrupción, sino la impunidad. Mientras no se sancione a nadie, así haya Leyes y sistemas; reformas y discursos, todo, seguirá igual.
PUNTO FINAL.- “Cuanto más corrupta una sociedad, más numerosas las leyes”: Edward Paul Abbey.
Twitter: @Mauri_Zapata





