El revés y la reversa
El problema con las Reformas al Código Penal fue la prisa con que la aprobaron en el Congreso del Estado.
Y el problema actual de Tamaulipas es que mientras unos aprenden a gobernar, los otros están aprendiendo a ser oposición.
El resultado de todo eso, lo estamos viendo actualmente y la reversa o freno, o veto o como usted lo quiera ver se observó el domingo con el tuit del Gobernador.
Lo más fácil hubiese sido aventar la iniciativa. Turnarla para que se analice bien en las Comisiones, difundir el documento y esperar a ver todas las reacciones.
Antes esas reacciones trabajar en las adecuaciones en el Legislativo y entonces sí, someterla a discusión en el Pleno parlamentario, que cada partido diera su punto de vista, debatirla y aprobarla.
Pero no, se fueron por la fácil, sin asimilar los posibles costos, sin analizar los escenarios positivos y negativos que vendrían y sin prever lo que podría suceder.
Ese fue el problema.
No entendí por qué la prisa por aprobar reformas, que si bien, son importantes y necesarias, no eran tan urgentes como para no poder esperar una o dos semanas más.
Es la primera crisis que enfrenta el Gobierno, y perdón, pero no la supieron enfrentar.
Los comentarios y la percepción hacia la imagen gubernamental fueron muy negativas y, tanto los asesores, como los propios colaboradores del mandatario debieron haber previsto.
Le hicieron mucho daño, no a la persona, sino al Gobernador como institución, y debe haber ceses porque no es posible que hayan provocado este problema. Y más cuando el jefe del Ejecutivo ni siquiera estaba en la entidad.
Además de que el Gobernador quedó mal ante el pueblo, el partido que gobierna también sufrió daños en imagen y quedar como un partido represor. Los de oposición también quedaron muy mal parados con todo esto y la imagen que ahora tienen es de serviles y de chiquitos.
No había necesidad de todo esto.
Las Reformas en sí no son tan malas. La intención con ellas tampoco lo eran. En la pasada colaboración lo comentamos, hay algunos puntos, quizás la mayoría, muy buenos y muy necesarios.
El asunto era hacer sólo algunos pequeños ajustes en algunas palabras, lo demás estaba bien.
Componer uno que otro inciso para evitar que se coarte, no sólo la libertad de expresión, sino la libertad de información que cualquier abogado de medio pelo lo pudo haber tumbado con un amparo bien sustentado.
Insisto en que las redes sociales deben regularse y evitar la irresponsabilidad en su uso, pero había puntos muy exagerados que violaban cualquier garantía.
Me parece que sí es necesario que las redes deben tener ciertos límites, sí, límites que la misma Libertad de Expresión tiene Constitucionalmente, pero hasta allí.
Ahora hay que recomponer el camino.
Los diputados deben dar la percepción de autonomía y libertad. El Gobierno de querer hacer las cosas bien, pero sobre todo de tolerancia y de respeto.
Y la oposición debe también asumir su papel de no aprobar cosas que dañan a la mayoría de los tamaulipecos.
Ni modo, es un tropiezo y como tal lo deben de ver. Ahora a aprender de este problema; de rodearse de gente inteligente que avizore todos los escenarios posibles y hacerles casos.
No es tan fácil, y menos en estos tiempos, aprobar este tipo de documentos teniendo a la gente tan bien informada, sobre todo con el internet.
Hay que adecuar esas Reformas. No todo está mal. Hay cosas muy positivas y hay cosas que debe cambiar. El primer paso ya lo dieron, hubo un tropezón, pero con acciones positivas, se puede remediar.
Ojalá todo sea para bien. Porque yéndole bien al Gobierno, le va bien a Tamaulipas y por ende a su gente.
PUNTO FINAL.- “El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”: Henry Ford.
Twitter: @Mauri_Zapata





