El uno de octubre de 2016 nos sorprendimos con un discurso duro. Con un discurso fuerte, pero que al mismo tiempo era esperanzador.
Venían, pues “vientos del cambio”. Nos daban la señal de que por fin íbamos a tener un gobierno diferente, un gobierno con mayor sentido humano. Que por fin tendríamos un Gobernador interesado en Tamaulipas como tierra y como población.
Vendría una nueva era.
En ese momento, muchos marcaban un antes y un después (aunque me pareció exagerado, sin embargo, venía de los lambiscones del poder y de ellos no se puede esperar otra cosa).
Total. Después de ese día, parecía que todo sería diferente.
Hoy, mucha gente comienza a reclamar resultados. Que igual, me parece exagerado que hay frutos, que haya una cosecha cuando todavía ni siquiera se ha sembrado algo.
Creo que no puede haber resultados en muchos aspectos, porque no se pueden tener en tan poco tiempo.
Hay quienes cuestionan y critican que se exijan en seis meses frutos cuando en 80 años los tamaulipecos fueron sometidos y nadie dijo nada (bueno, eso lo dicen los blogueros al servicio del poder, que también son muy exagerados).
Y quienes lo piden, lo hacen no tanto porque quieren ver ya un cambio, sino porque prometieron ser diferentes y quizás, aún no perciban ninguna diferencia.
Pero mejor vayamos al discurso. Vayamos a lo que se dijo en ese momento y sea usted, amable lector, el que diga si tenemos un gobierno encaminado a ser el mejor de la historia, o bien, estamos con uno más del montón.
“Tengo claro que la revancha no es justicia”. En esta parte, preguntenle a los burócratas qué opinan.
“No nos escudaremos en la federación para evadir los problemas ni para trasladar el deber de solucionarlos”. Habría que revisar los tuits.
“Trabajaré incansablemente por mantener la esperanza que tiene la gente de que cambien la situación agobiante, peligrosa y tensa que viven a diario”. Usted ha sido testigo y ha trabajado incansablemente en el tem.
“A los que decidieron por otra opción, espero poder ganarme su confianza, y así poder construir juntos el estado que todos queremos”. Preguntenle a los burócratas estatales.
“Tamaulipas tiene prisa”. Ya no se nota la prisa de Tamaulipas.
“Hoy reitero que las seguridad será prioridad porque definitivamente ya merecemos vivir en paz”. Habría que esperar a conocer su plan de trabajo.
“Tengo claro que la revancha no es justicia, que la justicia es mucho más que el simple juicio de la historia sobre el pasado”. Pues los funcionarios y lacayos se la pasan quejándose del pasado.
“El que la hizo la va a pagar”. Todos los días hay quejas, pero cero denuncias contra los malos gobernantes y los que dejaron sin dinero a Tamaulipas.
“Más de 1 millón 500 mil tamaulipecos en pobreza extrema”. Mismos que siguen sin conocer al titular de la política social del gobierno.
En fin. Fueron varios puntos los que se tocaron en ese discurso esperanzador. Y créanlo, aún tenemos esperanzas de un mejor futuro y de que Cabeza de Vaca sea el mejor Gobernador que haya tenido Tamaulipas. Todavía le faltan cinco años y medio para que pueda concretar su discurso.
PUNTO FINAL.- “Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo”: Napoleón.
Twitter: @Mauri_Zapata





