Me parece que a los desfiles conmemorativos al Día del Trabajo ya se les venció su fecha de caducidad.
En lo personal, creo que el ver a obreros afines a los gobiernos locales portar mantas y pancartas expresando su conformidad o inconformidad ya pasaron de moda; es del siglo pasado.
Y no me refiero en particular al caso de Tamaulipas. Me refiero a todo el país.
Ahora que han venido a reformar todo, entre ellos a la Ley laboral; también deberían ya de eliminar estos desfiles que nada benéfico traen para la clase trabajadora.
¿Acaso tras las “conmemoraciones” por el Día del Trabajo los integrantes de los Sindicatos reciben algún apoyo extra, algún logro, mejores condiciones salariales o laborales? No, ¿verdad?
Este tipo de desfiles se hicieron para rendirle culto al gobernante en turno. Para que la clase trabajadora les brindara un reconocimiento. El desfile y conmemoración nació en México en 1913 a iniciativa de uno de los presidentes más ególatras de la historia: Victoriano Huerta. Y se oficializó en 1925 con otro igual: Plutarco Elías Calles.
Los demás siguieron con el protocolo, que, en un principio sí servía para acercar a los trabajadores con el Gobierno, pero que después se fue convirtiendo en acciones para que el líder sindical se congraciara con sus jefes e inflar el ego de ese jefe.
Es cierto, a partir de los gobiernos panistas, el sector laboral hacía del desfile su plataforma para manifestar su descontento por las condiciones de trabajo imperantes en el país. Y no era otra cosa que el PRI demostrara que tiene a su lado a los obreros y sindicatos. Nada más.
Pero en localidades gobernadas por el tricolor, el asunto no es más para que los líderes le digan a su Gobernador: “aquí estamos y te apoyamos”.
En Tamaulipas fue diferente. Algo pasa en esta entidad que la gente tiene la mano tendida en el aire desde hace algunos meses y sigue sin haber nadie que le devuelva la cortesía.
El asunto es que con el PAN o con el PRI o con el partido que sea, para estos desfiles debería haber un cerebro más creativo que haga que ésta conmemoración traiga más beneficios para todos y que todos la disfruten.
Los desfiles del Día del Trabajo, señores, ya pasaron de moda. No dejan nada bueno, sólo fastidio y hastío hasta para las autoridades que las presiden, ¿o no?
EN CORTO
UNO.- El secretario General de Gobierno encabezó una atropellada entrevista. Literal. Los reporteros se acercaron para abordarlo, el funcionario no detuvo su marcha ni un momento y propició que varios de los comunicadores cayeran al piso sin que nadie hiciera nada. Caray, ¿por qué tanto desprecio por los medios?
DOS.- El ITCA organizó un concurso de poemas, en donde el ganador fue por aclamación, es decir, el que más aplausos tuviera, así como en los programas de Chabelo. Y lo peor, el premio fue un boleto para el cine, aunque sin combo. Eso es lo que vale la literatura el ITCA.
TRES.- Lo virreyitos. A excepción de Reynosa, los alcaldes de Tamaulipas son unos virreyes que hacen lo que quieren. Ese es parte de este nuevo Tamaulipas.
PREGUNTAS
¿Y si en vez de desfile, mejor les dieran un bono a los trabajadores? ¿Por qué en vez de un desfile, mejor que haya un programa laboral acorde a las necesidades del Estado?
DIMES Y DIRETES
“En Tamaulipas hay paz laboral”: El secretario general de gobierno, César Augusto Verástegui Ostos.
Políticos en la red: Gustavo Cárdenas (@GustavoCarG): “Tamaulipeco, debes saber que en el Congreso Federal propuse el reconocimiento de los derechos laborales de las personas con discapacidad”.
En cinco palabras: Ahora ni en Reynosa estuvo.
PUNTO FINAL.- “Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas”: Facundo Cabral.
Twitter: @Mauri_Zapata





