Son ya 14 meses que el Presidente de México no visita Tamaulipas y la entidad ya resiente ese abandono.
La última vez que Enrique Peña Nieto estuvo en esta entidad fue a finales de febrero del año pasado. Estuvo en Altamira entregando escrituras.
Después pisó el aeropuerto de Tampico, pero eso no se cuenta como una visita a esta entidad. En aquella ocasión bajó del TP 01 “José María Morelos y Pavón” y de ahí subió al Súper Puma 01 para ir a una carretera en Valles.
El asunto es que ya pasó más de un año. Un proceso electoral. Unas elecciones históricas. Una alternancia. Una transición y siete meses de un nuevo gobierno, ¿y el Presidente? Ni sus luces.
En casi cinco años de mandato, Peña Nieto ha venido sólo en siete ocasiones a la entidad. Sólo dos veces a Ciudad Victoria.
La primera vez que vino tardó diez meses en hacerlo. Y de las siete ocasiones que ha tocado suelo tamaulipeco, cinco han sido para poner en marcha programas a nivel nacional.
Tamaulipas es la segunda entidad que menos ha visitado Peña Nieto en su administración y en donde no ha traído muchos beneficios que digamos.
Aún tiene pendientes cinco compromisos firmados ante Notario para el estado cuando estuvo en campaña. Fue aquella vez que estuvo en Reynosa y allí plasmó la rúbrica. Y de los compromisos que ya ha trabajado, tres siguen a medias.
En pocas palabras: Peña Nieto no le ha cumplido a los tamaulipecos.
¿Qué pasa? ¿Por qué tanto desdeño? ¿Por qué tanta frialdad ante una entidad más de México? ¿Por qué ese desprecio?
En su momento se dijo que no tenía una buena relación con el entonces gobernador Egidio Torre Cantú, pero nunca se comprobó, aunque dejaba dudas por su notable ausencia.
Ahora ya no está Egidio, está Cabeza de Vaca y tampoco viene.
Y no es pretexto que sea de otro partido. Eso no es, porque debe gobernar para los tamaulipecos, hayan votado por él o no. Pero no es eso, ya que sí ha ido a entidades que no son gobernadas por su partido.
El asunto es que cada vez es más notable la ausencia del gobierno federal en Tamaulipas.
Este estado está en el abandono y no hay quien nos pueda ayudar.
Desde luego que han venido algunos integrantes del gabinete federal y el mandatario Cabeza de Vaca ha sido recibido por ellos en la Ciudad de México en donde se deja ver una buena relación institucional, sin embargo, el que no vengan para acá nos da muestras de que Tamaulipas es una entidad muy desdeñada.
Son ya cinco meses del 2017 y no hay señales de que Peña Nieto vaya a venir ni por equivocación. Son ya siete meses del nuevo gobierno estatal y la federación no ha sido capaz de tener una cortesía con esta administración.
Caray, Tamaulipas está abandonado y ya ni el Chapulín Colorado existe.
EN CORTO
UNO.- A otros que también tienen muy abandonados son a los priistas tamaulipecos. Estamos a casi un año de que perdieron las elecciones y no ha venido nadie del CEN del PRI a consolarlos y a decirle cómo debe trabajar una oposición.
DOS.- Y ya que hablamos de abandonos, otros que andan igual son los panistas de Victoria. Es un Comité Municipal y una militancia sin dirección y sin que nadie haga nada para moverse aquí. El PRI, en la Capital, les está comiendo el mandado y la dirigencia estatal ni sus luces.
TRES.- Y para no dejar el tema del abandono y el desdeño, pobres los burócratas del gobierno estatal. Los empleados, que son los que sacan adelante la chamba gubernamental, siguen siendo despreciados y reciben malos tratos de sus nuevos jefes. No se vale. Ellos no tienen la culpa de los complejos panistas.
PREGUNTAS
¿Por qué tanta violencia en Reynosa? ¿Qué pasa, por qué se perdió el control? ¿Quién puede ayudarlos, quién?
DIMES Y DIRETES
“Que quede claro: el gobierno (estatal) tiene su propia agenda, sus propias metas y sus propios objetivos”: Francisco Elizondo, “líder” estatal del PAN. ¿Qué habrá querido decir con esto?
Políticos en la red: El papa Francisco (@Pontifex_es): “Hagamos crecer la fraternidad y el intercambio: la colaboración es lo que ayuda a construir sociedades pacíficas y mejores”.
En cinco palabras: Imagínense si no viviera allá.
PUNTO FINAL.- “De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso”: Napoleón.
Twitter: @Mauri_Zapata





