La violencia contra la mujer sigue vigente en uno de los sectores más cultos de la sociedad tamaulipeca, como es la educación de la que se ha apropiado el aparato burocrático y gremial de la Sección Magisterial 30 del SNTE, que tiene en su dirigente uno de los más ignorantes de la historia de ese organismo gremial.
Ya que además de ignorante tiene uno diminutivo, como es su perfil misógino, el cual se agudizó por su ascenso al cargo que desempeña al frente de un magisterio pujante, sufrido y víctima de una ley punitiva que inhibe la creatividad y contradictoriamente reprime las expresiones democráticas, como fuente de la pluralidad en la praxis educativa.
Desde antes de su llegada a la dirigencia sindical Rigoberto Guevara, tuvo en la mira a la maestra Narda Maricela Garza Gil quien fue designada como directora de la Secundaria General Número 8. Primero porque ha demostrado que es apta y competente para desempeñar el puesto de directora de un plantel educativo. En dos ocasiones fue evaluada y fueron las mismas que aprobó el examen. A nivel nacional fue de las más destacadas por el puntaje que obtuvo.
Pero ante el contubernio de la autoridad educativa y la respectiva sindical recurrió a un amparo para que le fuera reconocido el resultado de la evaluación que la acredita como una docente competente para desempeñar el puesto de directora.
Motivo por el cual fue asignada a la escuela secundaria donde también fue motivo de grilla, porque su antecesora amiga de Rigoberto Guevara, ni evaluada ni apta, menos competente. Pero excelente para la grilla.
Y con una autoridad educativa influenciada por la pandilla de supervisores, inspectores y asesores técnicos pedagógicos, enviciados en el sistema educativo, resultado de los años de priato en Tamaulipas. Donde la eficiencia y menos la competencia, tienen un lugar privilegiado. Como lo concibe la nueva Ley de Educación.
Pero tal parece que los vientos de cambio no han llegado ni llegarán a estos segmentos relevantes de la vida social, académica e intelectual que no ha librado el adeudo con el rezago histórico de esta entidad, ya que Tamaulipas en educación, está por debajo de la media nacional.
Lo que sí queda en evidencia es que en el caso de Narda, otras profesoras de esta capital y otros municipios importantes de la entidad, se están ejerciendo prácticas de violencia contra la mujer, en las que las autoridades, como es la secretaria de educación y su similar federal han sido omisas y permisivas, en ejercicios retrogradas del poder. Ya que han sido manipulados por la “engorda” de inspectores, supervisores y técnicos pedagógicos que le heredó el PRI en más de 70 años refugiados en la sección 30 del Snte. Y que a la vez sostienen a sus hijos, parientes y hasta amantes en puestos directivos de planteles educativos.
Vaya que vale la pena que el flamante secretario de educación Héctor Escobar y su emitente subsecretario Julio Pimienta Prieto, indagaran y documenten el cúmulo de irregularidades en el sector educativo, donde hay preferencia no por la eficiencia y la competitividad, sino por el favoritismo. Ya que decenas de directivos no han sido evaluados y son parte del partido satélite del partido tricolor.
En Reynosa siguen los disturbios de los grupos contrarios que disputan el control de esa frontera. Pero también el gobernador tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, sigue firme en su intención para recuperar la pacificación e impulsar el desarrollo y la prosperidad en su ciudad natal. Se está fajando en lo que se pudiera decir es el segundo round en materia de seguridad de este 2017.
García Cabeza de Vaca a diferencia de sus antecesores ha mostrado que tiene agallas para gobernar la entidad y la premisa mayor de sus intereses está en el bienestar de los y las tamaulipecas.
Por ese motivo tanto en la reunión de la Conago presentó propuestas relevantes entre las que destacan que la federación les dé facultades a gobiernos estatales como Tamaulipas, para transformar la inseguridad en prosperidad y la violencia en bienestar para todos. Pero sobre todo pegarle en la bolsa financiera de los delincuentes.





