MAdrid, España.- La Final de la Champions League entre la Juventus y el Real Madrid, que se disputa mañana en Cardiff, presenta un nuevo desafío táctico para Zinedine Zidane, que ha ido creciendo con un sistema que modifica según sus titulares, reforzado en el centro del campo gracias a la entrada de Isco, ante un maestro de los cambios sobre la marcha como Massimiliano Allegri.
Tras las numerosas lesiones de Gareth Bale, el equipo de Zidane pasó del inamovible 1-4-3-3 a un 4-4-2 que daba mayor equilibrio. Encontrar un sitio a Isco Alarcón, al fin en su demarcación natural en la media punta, fue una de las claves del éxito. Allegri consiguió la evolución del clásico 1-3-5-2 de la Juventus, a un 1-4-2-3-1, en el que manteniendo intacta la fuerza defensiva del bloque, le añadió mayor potencia ofensiva. Explotando el juego por bandas con Alves o Cuadrado, Mandzukic por la banda izquierda; la zona del nueve pertenece a Higuaín y Dybala.






