Guadalajara, Jalisco.- La intención de la directiva del Guadalajara y el cuerpo técnico que encabeza Matías Almeyda era clara: ir por dos jugadores solamente en el régimen de transferencias celebrado ayer en Cancún, Quintana Roo, para la Liga MX. Uno era Javier Aquino y el otro Hirving Lozano.
En ambos casos fallaron las negociaciones por diferentes circunstancias. En el primero, porque el jugador está cómodo en Tigres, con relación estable y no le interesó experimentar un cambio al conjunto campeón de México.
Chivas ya es la segunda ocasión que busca hacerse de los servicios de Aquino. En ambas, el jugador ha dicho no a la institución rojiblanca. A Almeyda no le quedará otra más que darle oportunidad a jugadores jóvenes.
En el segundo caso, con El “Chucky” Lozano, el Guadalajara ofreció 12 millones de dólares, pero la directiva del Pachuca fue clara: le dijo a Chivas que tenía tres ofertas de Europa en la mesa por su jugador y el deseo del joven era ir al futbol del extranjero, lo cual cumplirían a carta cabal.
José Luis Higuera y Matías Almeyda, al escuchar eso, quedaron enterados que no había nada que hacer porque la voluntad del jugador no era jugar más en México, y hasta el cierre de esta edición Chivas no había contratado a ningún otro jugador.
Pachuca tiene opciones para “Chucky” Lozano, el Celta de Vigo y Real Sociedad, en España, así como PSV, en Holanda, donde varios mexicanos ya han sido campeones, queridos por la afición y hay muy buena relación entre equipos mexicanos y el holandés.






