Atrás ya deben de quedar aquellas frases que hacen alusión a las aspiraciones personales de los políticos y que enmarcaron aquél sistema político de los años setenta y ochenta.
Ese discurso de “el que se mueve no sale en la foto” es tan anticuado como el sector y el dirigente de éste que lo pronunció en su momento.
Frases tan trilladas y odiosas como “no son los tiempos”, son para políticos viejos y pasados de moda.
O aquella tan absurda y poco creíble: “mi convicción es servir, y soy un soldado del partido y a donde me llame, desde esa trinchera, serviré”, debe ya de salir del vocabulario de los políticos de hoy.
La gente no es tonta, no se chupa el dedo y está más inmerso en el escenario de la política y una de las cosas que más aprecia de un personaje de ese ámbito es su sinceridad y honestidad, sobre todo en el discurso.
Qué les cuesta decir a los aspirantes: “claro que quiero ser alcalde y en cuanto lo permita la ley estaré luchando por la postulación”. Caray, eso lo va apreciar más la gente que con su clásico cliché.
Es cierto, hay que tener prudencia para evitar actos anticipados de campaña y evitar confusiones. Es cierto, el político debe ser disciplinado e institucional. Es cierto, para todo hay tiempo, sin embargo, si son prudentes, no le veo el por qué no puedan manifestar sus aspiraciones.
Hay varios ejemplos. Hay aspirantes que ya han manifestado su postura y eso no los hace “broncos” ni “rebeldes” ni “adelantados” ni mucho menos “indisciplinados”.
Entiéndanlo, vivimos ya en otra época. Todo ha cambiado y la manera de hacer política también, pero sobre todo, porque la gente quiere y necesita de políticos que vivan la actualidad y que sean honestos con ellos y con la gente.
Aprendiendo a respetar la ley; aprendiendo a trabajar con los nuevos esquemas electorales. Me parece que no se debe reprender ni reprimir al servidor que diga, “sí, sí quiero ser alcalde, diputado o senador”.
Basta ya de hipocresías. Basta ya de políticos que disfrazan la realidad. Basta ya de aquellos que hacen campaña de manera descarada, pero cuando les preguntan qué onda salen con el típico discurso anticuado de “no son los tiempos”, “mi partido decidirá” o “estoy concentrado en mi actual cargo”.
De verdad, cambien.
Hoy la gente quiere políticos modernos.
EN CORTO
UNO.- Ya fue Salud, ahora en Educación ya cancelaron también el pago de las compensaciones a los empleados. No hay argumentos para suprimir esa percepción. Hay presupuesto etiquetado para hacerlo. Deberían sacudirse ya esa sed de venganza contra quienes no tienen culpa de nada.
DOS.- El sector empresarial le pondrá una lupa al proceso de designación del Fiscal Anticorrupción. Ya son varios los sectores que estarán pendientes de estas acciones y el Congreso no debe minimizarlo. Es un momento importante y su credibilidad (y la del Ejecutivo) están en juego.
TRES.- El populismo es la combinación de ofrecer soluciones que la gente quiere escuchar a problemas sociales bastante complejos por parte de un líder con cierto carisma o buena mercadotecnia política que divide a la sociedad en buenos y malos. No importa si es izquierda, centro o derecha. ¿Conoce alguna similitud? Al final no resuelven nada.
PREGUNTAS
¿Hombre o mujer para encabezar una oposición (que urge) en Tamaulipas?
DIMES Y DIRETES
“Exigimos al Congreso del Estado absoluta transparencia en la designación del Comité de Selección; exigiremos parlamento abierto. De eso dependerá la credibilidad de la sociedad hacia el Congreso y hacia el Gobierno”: El dirigente de la Coparmex, Fidel Gallardo.
Políticos en la red: El diputado Pedro Luis Coronado (@PelucoMx): “Ayer rendimos nuestro informe legislativo ante la sociedad civil de nuestra Heroica #Matamoros. Gracias por acompañarnos”.
En cinco palabras: Tamaulipas no quiere a Margarita.
PUNTO FINAL.- “La venganza eterniza los odios”: Confucio.
Twitter: @Mauri_Zapata





