En el 2011 el entonces diputado local del Partido Verde, Jesús González Macías presentó una iniciativa para crear una Procuraduría Ambiental, la cual se encargaría de proteger la ecología y sancionar a quienes atenten contra ésta.
El proyecto pretendía implementar un órgano administrativo desconcentrado, con autonomía técnica y operativa que vigilaría el cumplimiento de las disposiciones legales; salvaguardar los intereses de la población en materia ambiental procurando el cumplimiento de la legislación ambiental y sancionar a las personas que violen dichos preceptos legales. Además se crearía una Ley de Desarrollo Sustentable.
Algo muy similar a lo que se presentó y aprobó hace unos días, aunque creo que el de ahora está un poco más completo.
En el 2012 González Macías fue nombrado delegado de la Semarnat en Tamaulipas, pero el proyecto parlamentario había quedado ahí, con pocas posibilidades de aprobarse.
En lugar de González Macías entró su suplente, Humberto Rangel Vallejo. El mismo que hoy es diputado otra vez y “coordinador” de la bancada del PVEM en el Congreso local, bueno, es el único legislador de ese partido, pero él se asume como “coordinador”, se coordina él, pues.
Bueno, el asunto es que el entonces Poder Legislativo, consensado con el Ejecutivo decidieron desechar aquella iniciativa de González, al considerar que salía muy caro en ese momento echar andar una dependencia gubernamental más.
El entonces líder del Congreso Carlos Solís Gómez, en una de las últimas sesiones de aquella Legislatura, decidió desechar aquellas iniciativas que meses antes había ingresado Jesús González.
En la plenaria del 20 de septiembre de 2013, el Presidente de la Junta de Coordinación Política envió a nada más ni nada menos que a Humberto Rangel a desechar ambos proyectos de su propio compañero de partido y a quien en ese momento suplía había metido.
Los argumentos vertidos en la Tribuna por Humberto era que no había presupuesto para echar andar la Procuraduría Ambiental. Lo de la Ley, la consideraron no necesaria.
Fueron los entonces diputados del PAN quienes defendieron la idea del PVEM; Beatriz Collado calificó de incongruente el posicionamiento de la mayoría, y del mismo modo cuestionó la sumisión de Rangel. Manglio Murillo no podía creer lo que estaba pasando y lo dijo en Tribuna: “no es posible que ustedes metan una iniciativa y ustedes mismos se las rechacen. No entiendo”. Rangel no hacía nada, escribía algo en una hoja, quizá se pudo haber pensado que preparaba una respuesta convincente del por qué se habían rechazado; pero no, no hizo nada. Al final esos dictámenes fueron echados al cesto del olvido con el voto en contra de los panistas.
El asunto aquí es que hace cuatro años la misma persona se oponía a un proyecto y ahora, no sólo lo aprueba y piden que lo aprueben, sino que, habla bien del mismo y se comporta como un panista más.
¿Ahora sí hay recursos para hacer una Procuraduría Ambiental, diputado Rangel?
Y no es que nos opongamos a la Ley del Cambio Climático y a la creación de un área encargada de sancionar los delitos ecológicos, no, para nada. Está bien y se aplaude.
Lo que se critica es la falta de una identidad propia del Humberto Rangel. Y no sólo eso, sino la incongruencia con la que actuó en un caso y otro. El discurso de aquella ocasión contrasta con el de ahora lo hacen ver como un pobre político. Como un político pobre (no en lo económico, sino en lo intelectual), y como un lambiscón, porque en ambas ocasiones hizo, por quedar bien con los que mandan, lo que le pidieron que hiciera. Vamos, no actuó por convicción y eso hace que su credibilidad se vaya por los suelos.
Y como Rangel, hay varios que hoy dicen una cosa y mañana otra. Que ayer dijeron una cosa y hoy hace algo totalmente opuesto a aquél discurso.
En cinco palabras: Por eso nadie les cree.
PUNTO FINAL.- Muchos se sienten “espiados” por EPN, pero no, ningún gobierno no le da importancia a los zalameros.
Twitter: @Mauri_Zapata





